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«Quiero hacer amar al Amor»

La vida de santa Teresa del Niño Jesús no se acaba con la consumación del holocausto, sino que tanto para ella como para nosotros, entonces es cuando propiamente comienza. A ella, en el punto y hora de su muerte es cuando Dios se le da plenamente en la gloria, y por esto la santa Iglesia suele llamar el día de la muerte de los santos, día de su nacimiento para el Cielo.

La rosa deshojada

¡Qué bien conoce Teresita que la rosa deshojada espeja su vida! De este modo el desgarro puede ser total y hecho sin piedad porque es completamente consentido. Su gloria no aparecerá jamas ante los hombres.

El pacto de san Maximiliano Mª Kolbe con santa Teresita

«No me asuste mi gran debilidad, pues todos los tesoros de la madre son también de la hija y yo soy hija tuya, Madre mía querida… ¿Acaso no son mías tus virtudes y tu amor también mío? Así, cuando la pura y blanca Hostia baja a mi corazón, tu Cordero Jesús sueña estar reposando en ti misma, María». Teresita, que bien pequeña perdió a su madre, encontró en la Santísima Virgen la Madre que, haciéndola toda suya, le daría todos los «tesoros» de su Corazón; entre ellos el más valioso: a su Hijo Jesús. Tal era la filiación con María de esta santa carmelita, que llegaría a decir: «La Santísima Virgen es la Reina del Cielo y la Tierra, pero es más Madre que Reina». Poesía «Porqué te amo, María», estrf. 4-7

La civilización occidental en estado de disolución*

“La negación fundamental del socialismo es la negación de pecado”. Afirma sistemáticamente Donoso Cortés. Negado lo sobrenatural, el deísmo y el panteísmo, transmutados en ateísmo, convergen en dos cosas simultáneas y relacionadas entre sí: la disolución del hombre y la exaltación de su poder.
*Fragmento del libro de Elio Gallego: ESTADO DE DISOLUCIÓN: EUROPA Y SU DESTINO EN EL PENSAMIENTO DE DONOSO CORTÉS, Sekotia 2017

«Un nuevo y más intenso despotismo»

Alexis de Tocqueville (1805-1859), escritor y político francés, profundo conocedor de la realidad política europea y norteamericana denuncia los peligros que acechan a la democracia sometida al despotismo del poder político y de la opinión pública.
Entresacamos algunos fragmentos de La democracia en América II. (Cuarta parte cap.VII ), que muestran la trágica tendencia de los hombres, cada vez más individualistas, inmersos en sus quehaceres diarios y que han renunciado a defender sus libertades en pro de un Estado que se pretende eterno vigilante y protector, omnisciente y paternal y que considera a sus súbditos en una eterna infancia.

Chesterton: «Lo que está mal en el mundo»

Las citas han sido extraídas de la ponencia «Chesterton profético»;de Dale Ahlquist. presidente, American Chesterton Society. Conferencia inaugural del Congreso Internacional sobre Chesterton, con ocasión del 75º aniversario de su fallecimiento. Madrid (organizado por CEU–San Pablo) el 27 de febrero de 2012.

El Estado servil de Belloc

La figura de Hilaire Belloc (1870-1953) ha quedado ligada a su íntimo amigo, Gilbert Keith Chesterton, con quien formó ese temible ser que sus adversarios bautizaron como «Chesterbelloc». Ambos animaron lo que se dio en llamar distributismo (un nombre horrible, como el propio Belloc confesaba) cuyo texto fundante es el titulado «El Estado servil», del propio Belloc.

«Derechos humanos» y desprecio al hombre*

El término «democracia», que para los griegos significaba la deformidad viciosa de la forma de gobierno republicana –así como la tiranía lo es de la monarquía, o la oligarquía de la aristocracia– había sido admitido en el lenguaje tradicional escolástico para expresar la deseable participación en el poder por parte de todos los miembros de una comunidad. Así en santo Tomás.
*Artículo publicado en Cristiandad nro. 548 (octubre de 1976)