Citas destacadas

Preparación del centenario de la Consagración de España al Corazón de Jesús

Se eligió la fecha del 30 de mayo de 1919. El 30 de mayo es la fiesta en el calendario de san Fernando rey. De esta manera se buscaba unir esfuerzos; un rey santo como inspiración de un acto que iba realizar otro rey a inicio del siglo xx, Alfonso XIII, el cual, en nombre de toda la nación española, poniéndose delante del santísimo sacramento consagraba España al Sagrado Corazón de Cristo.

Consagración de la Iglesia y el mundo al Corazón Inmaculado de María realizada por Juan Pablo II en unión con los obispos de todo el mundo

Oh Madre de los hombres y de los pueblos, tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente a tu Corazón: abraza con amor de Madre y Sierva del Señor a este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos………….

La unión virginal de María y José

El evangelio de Lucas, al presentar a María como virgen, añade que estaba «desposada con un hombre llamado José, de la casa de David» (Lc1, 27). Estas informaciones parecen, a primera vista, contradictorias.
(S. Juan Pablo II durante la audiencia general del 21 de agosto de 1996)

Las enseñanzas de santa Teresa de Calcuta

De la homilía de Juan José Omella, arzobispo de Barcelona
en acción de gracias por la canonización de la Madre Teresa.
«Mi pregunta esta tarde es la siguiente: ¿qué podríamos aprender de ella? ¿Qué nos enseña esta santa, apóstol de la caridad?»

Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en el curso organizado por la Penitenciaría Apostólica

Me complace encontrarme con vosotros, durante la cuaresma del Año Jubilar de la Misericordia, con ocasión del curso anual sobre el fuero interno. Saludo cordialmente al cardenal Piacenza, penitenciario mayor, y le agradezco sus amables palabras. Saludo al regente –que tiene cara de bueno, debe ser un buen confesor–, a los prelados,