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«Hasta el punto de sentarse él mismo en el Templo de Dios»

En su segunda carta a los Tesalonicenses san Pablo busca calmar a algunos de la joven comunidad cristiana de Tesalónica que ven la vuelta triunfante del Señor como inminente. Hasta tal punto ha llegado su actitud que han dejado de trabajar (2 Tes 3,11). El Apóstol sabe que este lío ha sido causado por una mala interpretación de sus palabras, quizás promovida por alguna profecía falsa o por alguna pretendida carta suya (2 Tes 2, 2). Por eso, el Apóstol les escribe ahora una carta para instruirles sobre la no inminente venida del Señor,

El katejon, lo que contiene la manifestación del Anticristo

Escribe san Pablo desde Corinto en el año 52 a la comunidad de Tesalónica:
Por lo que respecta a la venida de Nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestros ánimos, ni os alarméis (…) por algunas palabras (…) que os haga suponer que está inminente el Día del Señor. Que nadie os engañe de ninguna manera.

El significado del Imperio romano en la teología de la historia*

Que el Imperio romano obstaculizaba el misterio de iniquidad que tenía que preparar el Anticristo debían considerarlo los polemistas católicos una cosa tan fundamentada en la Sagrada Escritura y tan recibida del propio Evangelio y de los Apóstoles que, cuando los protestantes pretendían decir que el Papa era el Anticristo, les replicaban: vosotros sabéis que el Anticristo vendrá cuando ya no exista el Imperio romano y vosotros mismos, vuestros electores luteranos, los príncipes electores del Sacro Imperio Romano Germánico, eligen al Emperador que lleva el título de Rey de los Romanos.

EL CORAZÓN DE CRISTO, MISTERIO QUE SE HA DE VIVIR

Cardenal Juan José Omella, Congreo de Evangelización, Getafe, 28 de septiembre de 2019

Comparezco ante vosotros con temor y temblor porque me habéis pedido hablaros de un gran misterio de amor que nos sobrepasa y nos inunda sin que nosotros lleguemos a descubrir cuál es la anchura, la altura, la largura y la profundidad de ese misterio de amor (Cf. Ef 3,18).
Es un misterio que, de manera especial, ha sido revelado a los sencillos y que no acaban de descubrir los sabios y entendidos de este mundo.

Del paganismo a la apostasía

En la actualidad, se puede observar que el hombre occidental, que en algún momento fue cristiano, se ha olvidado de Dios y ha construido una sociedad que busca ser autovalente y garante de todas las necesidades de sus miembros. De este modo, el hombre se ha ido secularizando y ensalzando el pragmatismo y el voluntarismo, basándose solamente en las capacidades humanas.