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La devoción al Inmaculado Corazón de María expresada en el mensaje de Fátima

Como es bien sabido, uno de los ejes centrales que recorre el mensaje de las apariciones marianas en Fátima es la devoción al Inmaculado Corazón de María. Es conveniente, por tanto, que, cuando celebramos el centenario de dichas apariciones en el presente año 2017, profundicemos un poco más en este aspecto de la devoción mariana que hunde sus raíces en la Sagrada Escritura especialmente en tres textos

San Maximiliano Mª Kolbe y el mensaje de Fátima

El padre Kolbe no llegó a conocer el mensaje de Fátima, a pesar de aparecerse la Virgen durante la vida del santo. Sin embargo, aquello que Dios inspiró a san Maximiliano María Kolbe a ser propagador de la devoción a la Inmaculada y a su consagración como remedio a los males del mundo es también el contenido nuclear del mensaje de Fátima.

La Inmaculada, vencedora de la serpiente

Reproducimos algún fragmento del artículo del insigne mariólogo, padre Francisco de Paula Solá, S.I., que tantas veces colaboró en nuestra revista, con el que se presentaba su número de 1 de diciembre de 1944 recordando la esperanza sobrenatural que los últimos Papas habían puesto en la mediación de la Inmaculada Virgen y en la misericordia de su Corazón maternal como único remedio ante de las crecientes dificultades de nuestros tiempos.

San Antonio Mª Claret y Fátima

El padre Claret fue el apóstol fervoroso, el propagador ardiente del Inmaculado Corazón de María. Esta fue su arma de combate preferida, el centro de sus predicaciones, el eje en torno al cual hacía girar las más altas esperanzas de conversión del mundo lanzado ya, en su tiempo, por la pendiente naturalista que le había de conducir a la postración moral inmensa de nuestros días. Sus campañas por todos los rincones de Cataluña primero, y luego por otras regiones españolas y la archidiócesis de Cuba tenían el sello mariano marcado con carácter indeleble.

Fátima: profecía esencial para nuestro tiempo. Aportaciones de san Juan Pablo II

Al cumplirse los cien años de los acontecimientos de Fátima queremos acudir a uno de los pontífices que más se han involucrado en la recepción y difusión del mensaje que no dudamos en calificar como «profecía esencial» para nuestro tiempo. San Juan Pablo II, cuyo lema pontificio tiene una clara resonancia de devoción y entrega a la Virgen María, vio la mano providente y maternal de María en el atentado que sufrió un trece de mayo.