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El Cerro de los Ángeles y santa Maravillas de Jesús.

El Cerro de los Ángeles es el centro geográfico de España: una colina pelada, junto a Getafe, cerca de Madrid, con una ermita dedicada a la Virgen de los Ángeles, que le da nombre. En la segunda década del siglo xix surge la idea de erigir allí un monumento al Sagrado Corazón de Jesús, al que Alfonso XIII, con la Real Familia y el Gobierno, consagrará España el 30 de mayo de 1919.

La reparación, alma de la consagración

Algo en común llevan todos –o la gran mayoría– de los escritos de los papas del s. xx: la llamada insistente y ardorosa de volver a Cristo. Entre todos sobresale especialmente la Miserentissimus Redemptor de Pío XI. En medio de las dos guerras mundiales, cuando el hombre soñaba con instaurar la paz por medio de su diplomacia o la fuerza militar, el Papa señala un camino del todo distinto: el amor reparador a Cristo

Las Consagraciones públicas al Corazón de Jesús

Con gozo estamos asistiendo a la preparación de la renovación de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, en el Centenario de aquella que se hizo en mayo de 1919.
Con inmensa alegría cristiana vemos cómo se preparan autobuses para acudir a la celebración en el Cerro de los Ángeles, cómo se renuevan campañas de consagración de las familias aprovechando la efeméride, y cómo se está volviendo a recordar las enseñanzas de la Iglesia acerca de esta saludable devoción que es la «síntesis misma del Evangelio».

«Familias consagradas, familias reparadoras»

En las promesas que el Sagrado Corazón de Jesús hizo a santa Margarita María de Alacoque hay unas dedicadas a las familias tal y como la santa lo escribió primero a la M. Saumaise y más tarde al padre Croiset. Éstas suelen resumirse como la promesa de la paz y la bendición de los hogares en que su imagen sea expuesta y venerada.

Enrique Ramière: la consagración al Corazón de Jesús

En su escrito «Algunas notas sobre el Apostolado de la Oración», el venerable padre Ramón Orlandis, de la Compañía de Jesús, asienta dos tesis categoriales:
Puesto que la devoción al Corazón de Jesús tiene su punto culminante en el acto y en la vida de consagración, la oración del Apostolado de la Oración tiende a que se haga, se mantenga y se perfeccione la consagración.

«Al Reino de Cristo por la devoción a su Sagrado Corazón»

La revelación del Corazón de Jesús es designio misterioso de la infinita generosidad del amor y de la misericordia de Dios. No podríamos los hombres buscarle razones ni tenemos por qué justificarlo. Pero, puesto que Cristo Nuestro Señor se ha dignado dirigirse a nosotros con tal gesto y hablarmos un tal lenguaje, podremos tal vez hallar en sus palabras y en las enseñanzas de la Iglesia,
«Soberanía de Amor», Cristiandad 149 (1 de junio de 1950).

El origen de la devoción al Corazón de Jesús en España

Hablar del origen de la devoción al Corazón de Jesús en España es hablar del beato Bernardo de Hoyos. Él es quien recibió el encargo de Jesús de difundir y extender la devoción a su Sagrado Corazón. Y así fue, en tan solo dos años este joven novicio iba a extender de manera rapidísima la devoción por toda España, consiguiendo que se conociera en todos los pueblos.

El monumento al Sagrado Corazón de Jesús se hace realidad en el Cerro de los Ángeles

En el plan de Dios, Señor de la historia, llegó el momento de levantar el trono desde el que cumplir la promesa que su Corazón había realizado al beato padre Hoyos de reinar en España, y con más veneración que en muchas otras partes, la divina Providencia escogió, en primer lugar, a D. Francisco Belda y Pérez de Nueros. A éste le fue inspirada la primera idea del monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles,

San Vicente Ferrer, predicador carismático

Si al dominico santo Tomás de Aquino se le denomina «Doctor angélico» por razón de su elevado magisterio teológico, a otro religioso que un siglo después floreció en la misma «Orden de Predicadores» el valenciano Vicente Ferrer, al cual a veces se le representa como dotado de unas alas angelicales porque se le comparaba con la misteriosa figura del «Ángel del Apocalipsis».