Archivo del autor Gerardo Manresa Presas

Razón del número

En este Año Jubilar de la Misericordia, la Iglesia nos invita a contemplar la infinita misericordia que Dios ha tenido con los hombres a lo largo de toda la historia y de un modo especial en estos últimos tiempos de…

Educar con misericordia

Seguimos instalados en una profunda crisis educativa y, no sólo no vamos camino de corregirla, sino que va tornándose endémica. Más allá de los desvaríos políticos y legales a que se ve sometida la escuela, hay otro orden de causas: la generación que educa, que orienta, que enseña, ha sido ya, en buena parte, educada y (des)orientada por todas las erróneas teorías antropológicas, epistemológicas, psicológicas y educativas.

San Juan Bautista de La Salle, patrono de los educadores

La muerte de san Juan Bautista de La Salle en el año 1719 dejó tras de sí un incipiente y sólido legado, pues los Hermanos de las Escuelas Cristianas contaban entonces con 101 miembros y veintitrés casas. Números que se incrementarían incesantemente hasta superar los nueve mil hermanos y las más de mil doscientas casas a mediados del siglo xx.

La Escuela de la Virtud del beato Francisco Palau

En un número monográfico dedicado a profundizar en la naturaleza de la educación no podía faltar la mención a la obra y vida del beato Francisco Palau Quer, beatificado en 1988 por san Juan Pablo II, en reconocimiento de las virtudes de quien tuvo, en tiempos aciagos, como alma de su apostolado AMAR Y SERVIR A LA IGLESIA en los pobres, los enfermos, los niños, los jóvenes,

La labor educativa de la Orden de Nuestra Señora

Nuestras niñas dejarán de serlo con el tiempo, y con ellas habremos santificado familias enteras». Hace más de cuatrocientos años que santa Juana de Lestonnac escribió estas palabras en una carta a sus hijas, las monjas de la Orden de Nuestra Señora. El carisma que ella había recibido del Cielo consistía en ejercer principalmente esta obra de misericordia: «Enseñar al que no sabe».

La pedagogía perenne del padre Manjón

Don Andrés Manjón y Manjón nació en Sargentes de la Lora, Burgos, el 30 de noviembre de 1846. De familia de labradores se curtió en la dureza del campo castellano, forjándose en él un espíritu austero acostumbrado al sufrimiento: «Nací pobre, viví entre pobres, carecí de escuela formal y por esta causa pasé angustias y trastornos y sufrí retrasos en mi carrera, cuando un buen cura de aldea quiso dármela».