Nuestra Señora de la Misericordia de Canet de Mar

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Canet de Mar es un municipio que se encuentra en la costa del Maresme, a unos 40 km al nordeste de Barcelona, en la provincia homónima, entre los pueblos de Arenys de Mar y Sant Pol de Mar. Tradicional pueblo de pescadores, cuenta con un santuario en el que se venera a Nuestra Señora de la Misericordia, patrona de Canet y de la comarca del Maresme.
La devoción de los canetencs a la Mare de Déu de la Misericòrdia se remonta al año 1520, cuando decidieron reflejar por primera vez en una imagen a la Santísima Virgen que desde siempre habían venerado en el corazón. El origen de esta primera imagen es algo confuso y hay diferentes versiones: existe una tradición que dice que es una Virgen encontrada, tras ser escondida durante la devastadora expedición de Almanzor en el 985, cuando se apoderó de Barcelona; otros afirman que procedía de alguna iglesia cercana; también hay quien defiende que la Virgen fue traída desde Trieste por un patrón de barco del pueblo, hecho que concuerda con el estilo de la imagen, que tiene rasgos de la escuela italiana. Sea como fuere, se trataba de una imagen de unos tres palmos de altura, de talla gótica, en la que figuraba la Virgen del Rosario con el Niño. Se representa a la Virgen sentada en un escabel rectangular con el Niño sentado en la rodilla izquierda, sobre la que descansan sus pies desnudos. Tanto la Virgen como el Niño están bendiciendo con la mano derecha. Dicha imagen acabaría recibiendo con el tiempo la advocación de Nuestra Señora de la Misericordia.
La imagen empezó a venerarse en la ermita de Sant Pere i Sant Pau bajo la advocación de la Virgen del Rosario. Esta ermita estaba situada en un núcleo de casas cercano a Canet, conocido con el nombre de Vallalta (Valle Alto), y al mismo tiempo era la parroquia de los habitantes del pueblo marinero, ya que por aquel entonces no disponía de iglesia al ser un población pequeña, menor que la vecina.
La terrible epidemia de la peste negra, que hizo efectos devastadores en la población fue la que, poco a poco, haría que la población de Canet de Mar pasara a venerar a la Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora de la Misericordia. En 1569, tras haber menguado el efecto de la peste en la población, todo el pueblo hizo un voto de ir cada año, el Lunes de Pascua, a venerar a la Virgen por el favor obtenido de la liberación de la peste. El voto se realizó delante de la Virgen, con estas palabras del capellán, y estando todo el pueblo delante de la pequeña imagen: «Virgen de Misericordia, ¡aquí tenéis a vuestros hijos arrodillados a vuestros pies! Mostradnos que sois nuestra Madre, interceded por nosotros cerca de vuestro divino Hijo, para que se apiade de nosotros y perdone el castigo que merecemos por nuestros pecados. Nuestro arrepentimiento quiere ser sincero y prometemos, oh, Madre de Dios, oh, Virgen de Misericordia, ir todos los años al “Corredor”, a vuestra ermita, y haremos que este voto nuestros hijos cumplan, dejándoles como deber sagrado que en este momento les imponemos». Después de estas palabras, y dirigiéndose al pueblo, el capellán preguntó: «Así, ¿todos lo prometéis?», a lo que el pueblo respondió con un unánime «Sí». La Virgen escuchó tan humilde súplica y libró a Canet de Mar de la peste. Es desde entonces que, poco a poco, entre los canetencs empieza a extenderse la devoción a Nuestra Señora de la Misericordia.
Hacia el año 1574 se empieza a ver la necesidad de construir en Canet de Mar una nueva iglesia, y es que, debido al crecimiento de la población, se hacía necesario un lugar más espacioso donde poder celebrar dignamente todas las celebraciones litúrgicas. El emplazamiento que debía tener dicha iglesia no fue fácil determinarlo, ya que había una parte de la población que vivía cerca de la montaña, en Vallalta, dónde era más fácil resguardarse de los acechos de los corsarios que había sufrido esta población costera en tiempos anteriores, y otra parte de la población vivía cerca del mar. Debido a que el peligro de sufrir ataques de los corsarios hacía ya tiempo que había pasado, y cada vez era más la gente que decidía asentarse cerca del mar, se decidió que el lugar más adecuado para levantar la nueva iglesia sería cerca de la costa, ya que era donde había mayor población.
La ermita en la que se encontraba la imagen de la Virgen, tras muchos años de dificultades, con pocos fieles debido a la construcción del templo parroquial más cercano a la población, pasa a ser un cálido centro de irradiación mariana que cala profundamente en los habitantes de Canet, venerando a la Virgen ya bajo la advocación de Nuestra Señora de la Misericordia. De hecho, en 1721, la imagen de la Virgen ocupaba ya el lugar principal de la ermita, y de la advocación de San Pedro y San Pablo se había pasado a la advocación de Santa María bajo el título de Virgen de la Misericordia.
Tras hacer varias ampliaciones y reformas, el sacerdote encargado del culto en la ermita creyó que la imagen era demasiado pequeña para el lugar que debía ocupar en el camerino. Por este motivo, encargó a Josep Font construir una nueva imagen. La nueva imagen tenía una mirada dulce y estaba en una postura de ternura y misericordia a la vez, con indumentaria digna pero sin joyas, vestido blanco, manto azul y cinta negra. Se trataba de una imagen barroca, sin el Niño y con los brazos extendidos, a diferencia de las advocaciones homónimas de Reus y de Moià. La imagen fue bendecida en Barcelona el 4 de septiembre de 1732 y el solemne traslado a Canet de Mar, en barca, se organizó para el día siguiente.
Debido al crecimiento de la devoción a Nuestra Señora de la Misericordia y también al crecimiento de la población de Canet, se veía necesario ampliar la ermita. No fue hasta 1857 que se construyó el actual santuario, cuya primera piedra se colocó el 31 de enero de 1853. En 1907, el obispo de Girona, Francesc de Pol, tras recibir la correspondiente autorización del Vaticano, coronó la imagen de Nuestra Señora de la Misericordia, convirtiéndose de este modo en santuario lo que hasta entonces había sido una ermita. El actual edificio empezó a construirse en 1853 por el arquitecto Francesc Daniel Molina i Casamajó (Vich, 1812–Barcelona, 1867) y se terminó en 1857. Es una de las primeras obras de estilo neogótico construidas en Catalunya. Tiene una sola nave, de planta rectangular. La puerta tiene arquivoltas ojivales y un rosetón estrellado en el tímpano. Encima de la puerta, se levanta un cuerpo triangular que se eleva frontalmente sobre la nave, flanqueado por dos gruesos pináculos.
En la persecución religiosa de 1936, la imagen de Nuestra Señora de la Misericordia se perdió en el incendio que hubo en la iglesia, al igual que tantas otras imágenes e iglesias. Una vez terminada la guerra, la imagen fue reproducida.