Job o la tortura de los amigos

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Hay títulos que llaman la atención porque son sola e intencionalmente provocativos; Fabrice Hadjadj es especialista en ellos (La fe de los demonios, Tenga usted éxito en su muerte, Resurrección: manual de uso…). No obstante, si con este texto no hace una excepción, no es menos cierto que da una descripción ajustadísima de la conocida historia bíblica.
Monsieur Hadjad es un filósofo judío, converso de su ateísmo militante, casado, padre de siete hijos y una voz pública de referencia en el mundo católico francés actualmente. En 2011 se inauguró en París el «Atrio de los gentiles» –una iniciativa de encuentro con el mundo agnóstico y ateo propuesta por Benedicto XVI– y Fabrice Hadjadj presentó unas pocas escenas de esta obra de teatro que tuvo entonces una buena acogida.
En escena, Job es un hombre actual que ha padecido la pérdida de sus hijos, el abandono de su mujer y vive enfermo ahora en la celda de un frío hospital, esperando –si no deseando– la muerte. Como en la conocida historia bíblica, Job es un hombre «justo, honrado y temeroso de Dios [que] vivía apartado del mal»… y soporta como puede sus penalidades. El demonio le atosiga para que se aleje de Dios con toda clase de males y en esta ocasión ha ideado uno muy perverso: la tentación de los amigos.
El nihilismo, el desprecio del don de la vida, la desesperación, la fatalidad ante un Dios justiciero, el hedonismo, la beatería voluntarista y la soberbia le «visitarán» en forma de amigos, en diálogos sabrosos, a menudo duros y nada amables, pero siempre profundos y finamente irónicos. ¡No se asuste! Relea si se atreve el libro de Job y redescubra que quizás hay amigos que podrían citarse como la octava plaga bíblica; y es que involuntariamente el texto provoca sentimientos encontrados: apenas en el tiempo que va de pasar de una página a otra, uno pasa de compadecerse del santo Job a querer vengarse de aquellos desalmados que no sólo son incapaces de acompañar al amigo en las desgracias, sino que además actúan como el peor fiscal que jamás haya visto la historia.
Y todo esto en una obrita de teatro donde el orden de las escenas es realmente irrelevante, donde el texto no está al servicio de ninguna acción ni está escrito para ser escuchado sino meditado y cuya longitud es engañosa, porque leerse la obra en una hora no guarda relación con el tiempo que su efecto causa en el lector.
Hadjadj propone una historia basada en escenas breves y diálogos ágiles que muestran actitudes con las que se enfrenta a diario el hombre de fe. Es la historia de un Job originalmente actualizado, pero que tiene la habilidad de hacer que sea de algún modo la de cada uno de sus lectores, o mejor, la de la vida espiritual de cada uno de ellos, porque ahí se traba la lucha del demonio por arrebatarle un alma a Dios. Y esas almas somos todos, como ese Dios es el de todos.