Habéis tenido la feliz idea de reunir en un solo volumen las hermosas páginas del padre Ramière diseminadas a lo largo de El Mensajero del Corazón de Jesús, en las que el santo y docto religioso demuestra que Dios, obrando para su gloria, también quiso glorificar a la humanidad hasta el punto de divinizar su vida y sus acciones. La lectura de esta obra es verdaderamente inspiradora, alentadora y vivificadora. Ojalá también lo lean con atención quienes desconocen su dignidad, olvidan su grandeza y se preocupan únicamente por la búsqueda de honores terrenales, por falsos y fugaces que sean. Aquí aprenderán que para todos nosotros existe una elevación infinitamente más sublime, fruto de la participación del Hijo de Dios en nuestra humanidad, y de nuestra humanidad en la misma divinidad del Hijo de Dios.
Emmo. Sr. Florián Desprez
arzobispo cardenal de Toulouse
4 de febrero de 1891
Comentario
A la altura de 1868, dado el crecimiento de las tareas del Apostolado de la Oración, se impuso la necesidad de dejar la sede radicada en el pequeño pueblito de Vals. Se eligió la ciudad de Tolosa. Regía la archidiócesis desde 1859 monseñor Florián Desprez. El padre Ramière le solicitó autorización para trasladar allí la obra. La respuesta fue una negativa. Puso entonces el padre Ramière el asunto en manos del monasterio de la Visitación de Santa María. Al poco, se obtuvo el permiso. El tiempo trabó una gran amistad y colaboración entre ambos. Sería monseñor Desprez quien se dirigiera mediante correo personal al conjunto del episcopado universal al objeto de la consagración al Corazón de Jesús solicitada a Roma y que tuviera lugar en 1875. En 1891 veía la luz El Corazón de Jesús y la divinización del cristiano. Se incorporaba a la serie recogida bajo el significativo título de Teología del Corazón de Cristo. El libro se abre con la carta de monseñor Florián Desprez, de la que tomamos el párrafo recogido.
Este mes de enero sucede el 141º aniversario del nacimiento del padre Ramière a la vida eterna. Bendito sea Dios.











