El olvido de la historia acostumbra a aplicarse como una de las características más propias de la llamada modernidad, aunque quizá es algo más que olvido, es una actitud de desprecio o negación, que si no consigue imponerse opta por la sustitución de la historia real por una historia deseada y ficticia. La razón de todo ello es fácil de descubrir. Los pueblos viven de su historia, son muchos los hechos y realidades materiales y culturales que conforman la vida de una sociedad, que están presentes en el lenguaje, en la vida cotidiana, en las celebraciones festivas, dando nombre a muchas de nuestras calles de la grandes ciudades y en tantos y diversos lugares de nuestra geografía: ermitas dedicadas a los santos patronos o Vírgenes del lugar, cruces en nuestros caminos, etc.
Cuando ha existido un propósito de cambiar la forma de ser y pensar de un pueblo, como ha sido el propósito de la modernidad, se ha encontrado con un obstáculo difícil o imposible de superar: su historia. Conscientes, los impulsores de estas novedades han llevado a cabo un amplio conjunto de medidas dirigidas a conseguir dichos cambios, especialmente dos. En primer lugar, leyes que generen nuevas costumbres y constituyan el «deber ser» de la conducta de todos los miembros de aquella comunidad, y en segundo lugar la educación en todos los niveles, desde la infancia hasta la universidad. En este ámbito, todo lo relacionado con la «nueva» historia tendrá un especial protagonismo, con el fin de cambiar la conciencia de lo que hemos sido, de lo que aún somos y de lo que queremos ser.
Se trata de crear una sociedad sin tradición, sin aquello que, por juzgarlo como valioso, se ha ido transmitiendo de generación en generación. Ahora con la nueva mentalidad «progresista», el pasado se reduce a lo folklórico, a lo coleccionable como «antigüedad» o simple material de museo.
En muchos casos, a pesar de la insistencia en crear esta nueva mentalidad, los resultados, siendo notorios, están lejos de lo que se deseaba. La reacción social ha sido el inmediatismo y la indiferencia, no solo hacia un pasado no reconocible, sino también hacia un futuro incierto o imposible. En la modernidad hubo esperanzas de crear este «nuevo mundo», así surgieron todas las ideologías del siglo xix, con sus llamadas a la reforma o a la revolución: liberalismo, socialismo, y nacionalismo con todas sus variantes responden a esta situación. Desde finales de la primera guerra mundial ya se apunta el proceso que dará lugar a final del siglo xx a la crisis de todas aquellas ideologías novecentistas.
En España durante el siglo xix se proclamó con la retórica propia del momento, la voluntad del liberalismo de cambiar «el natural de los españoles», pero los resultados de tamaña empresa no debieron ser los esperados, cuando periódicamente hasta nuestros días, oímos repetirlo.
La ley de Memoria Histórica del 2007 y la actual de Memoria Democrática del 2022, tienen el propósito de hacer olvidar la realidad de lo que ocurrió en España durante el periodo 1931-1939, en que fueron víctimas de persecución religiosa unos 10.000 mártires entre laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas, de ellos han sido ya beatificados por la Iglesia más de dos mil y once canonizados. Esta triste y a la vez gloriosa realidad es fruto de la extraordinaria fecundidad de la gracia de Dios, que ha hecho posible mantener la fe de un pueblo a lo largo de la historia, jalonada por tantos santos, que son la gloria de la Iglesia en España.
Las palabras del papa León XIV en su mensaje dirigido a los jóvenes reunidos en las calles de Madrid en la pasada Pascua de Resurrección hacían referencia a esta historia, invitando a todos no sólo a recordarlo sino a imitar su ejemplo: «Lo veis en vuestros compatriotas que, en el siglo pasado, fueron mártires y testigos de Jesús (…)No estáis llamados sólo a recordarlos, sino a apoyaros en su ejemplo para que Cristo vuelva a pasar por vuestras calles».
Con este propósito hemos querido dedicar este número a recordar algunos de estos santos de la Iglesia.
Razón del número
En este Año de la Misericordia que hemos querido dedicarlo íntegramente a glosar temas relacionado con la misericordia era obligado dedicar un número a aquellas obras de misericordia relacionadas con la pobreza. Cuando se hizo la programación anual de...










