El pasado mes de octubre salió a la luz una nueva edición del Informe sobre la libertad religiosa en el mundo elaborado por Ayuda a la Iglesia Necesitada que pone en evidencia una realidad silenciada sistemáticamente por los medios de comunicación generalistas e ignorada por la mayoría de los gobiernos del mundo: la libertad religiosa está cada día más amenazada (casi dos tercios de la humanidad –más de 5.400 millones de personas– viven en países donde la libertad religiosa sufre violaciones graves: Afganistán, Arabia Saudí, Bangladesh, Burkina Faso, Camerún, Maldivas, China, Corea del Norte, Eritrea, India, Irán, Libia, Mali, Mozambique, Myanmar, Níger, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo, Somalia, Sudán, Turkmenistán, Yemen, Chad, Kazajistán, Sri Lanka, Jordania, Kirguistán, Rusia, Argelia, Azerbaiyán, Bahréin, Brunei, Comoras, Cuba, Egipto, México, Djibouti, Etiopia, Haití, Iraq, Israel, Laos, Malasia, Mauritania, Marruecos, Nepal, Omán, Palestina y Gaza, Vietnam, Venezuela, Turquía, Túnez, Tailandia, Tayikistán, Siria, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Ucrania, Qatar, Uzbekistán).
Entre las conclusiones del informe, que hace referencia a los años 2023 y 2024, cabe destacar que la mayor amenaza contra la libertad religiosa viene del poder político, que en lugar de favorecer que sus ciudadanos den a Dios el culto que le corresponde, utilizan su autoridad para intentar suprimir la vida religiosa.
Por otro lado, la violencia yihadista, su adaptación y su efecto desestabilizador han aumentado de una forma sin precedentes al mismo tiempo que el nacionalismo etno-religioso también aumenta y alimenta la represión de las minorías.
En estados debilitados (o fallidos) y en zonas de conflicto, grupos criminales aprovechan las circunstancias para tomar el control, apuntando contra líderes e instituciones religiosos como únicas autoridades que salen en defensa de sus conciudadanos.
A raíz del ataque de Hamas contra Israel el 7 de octubre de 2023, y de la posterior guerra en Gaza, ha habido una creciente ola de incidentes antisemitas y antimusulmanes en Europa, Estados Unidos y América Latina.
Además, los incidentes anticristianos también están claramente en alza en los países occidentales. Los ataques contra lugares de culto y fieles cristianos en Europa y Estados Unidos han aumentado de forma significativa. Solo en 2023, se registraron unos 1.000 incidentes anticristianos; en Grecia, se dieron más de 600 casos de vandalismo contra iglesias. En Canadá, se provocaron incendios en, al menos, 24 iglesias entre 2021 y 2024. España, Italia, Estados Unidos y Croacia han sufrido aumentos similares, con actos como profanaciones de lugares de culto, agresiones físicas a religiosos e interrupciones de actos religiosos, motivados por la hostilidad ideológica, el activismo militante o el extremismo anti-religioso.
Tanto es así que la continua eliminación de símbolos cristianos en Francia (donde recientemente también se han puesto todo tipo de dificultades a la propaganda de la película Sacré-Coeur, dirigida por Steven y Sabrina Gunnell) ha provocado una reacción popular en la isla de Córcega ante la decisión del Tribunal Administrativo de Bastia, ante la demanda de un vecino, de obligar al alcalde del pequeño pueblo de Quasquara (60 habitantes) a retirar del espacio público la cruz que da la bienvenida a todos los que se acercan a este pueblo corso. Las reacciones en la isla –donde la religión cristiana es considerada como parte integrante de la identidad corsa– han sido tan vehementes que el cardenal Bustillo, obispo de Ajaccio, y el prefecto tuvieron que intervenir para apaciguar los ánimos pero no parece que lo hayan conseguido. «Por cada cruz que quiten, pondremos cien», han respondido.
Finalmente el Informe llama la atención sobre la amenaza cada vez mayor a la objeción de conciencia, la utilización de la inteligencia artificial para monitorizar, perfilar y penalizar la expresión religiosa.










