Con ocasión del 60° aniversario de la declaración sobre educación del Concilio Vaticano II, la Gravissimum educationis, el papa León XIV ha querido recordar «la extrema importancia y actualidad de la educación en la vida del ser humano» y, por lo mismo, que es una actividad no accesoria, sino central, en la misión de la Iglesia. La educación, dice el Papa, es «la forma concreta con la que el Evangelio se convierte en gesto educativo, relación, cultura». Esta capacidad de la verdad del Evangelio y de la vida de la Iglesia para concretarse y encarnarse en las diversas situaciones de la vida humana es precisamente uno de los puntos en los que insiste tanto el documento reciente del papa León XIV como la declaración del Concilio Vaticano II. El objetivo de este artículo es repasar esta virtud de la verdad evangélica sobre la que ha reparado el Pontífice al hablar de educación.
La Iglesia ante el mundo
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