Si bien es cierto que nadie suele hablar de sistema tomista de educación, sin embargo en la Summa theologica se encierra, como vamos a intentar mostrar, el vasto desarrollo de una solución al vital problema educativo. En efecto, el propósito de santo Tomás consiste, en resumidas cuentas, en trazar una recta para que el hombre pueda alcanzar su bien supremo y llegar a su fin último. Y esto es lo educativo. Los jalones de la marcha, los pilares del edificio que santo Tomás señala son tres: Dios, el fin; el hombre, el sujeto; Cristo; el medio más poderoso para unir al sujeto con su fin, el maestro por excelencia.
(…) La educación supone siempre un tránsito, un proceso, una transformación, un pasar de un estado que se considera imperfecto, incompleto, provisional, a otro que es estimado como más perfecto, valioso y mejor. En la educación hay un punto de partida y uno de llegada. El punto de partida es el hombre. El punto de llegada es el fin, la forma ideal propuesta por el educador.
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