Santo Tomás fue nombrado patrono de las escuelas católicas por el papa León XIII el 4 de agosto de 1880 en un documento titulado Cum hoc sit. ¿Qué significa este nombramiento? Este nombramiento significa que los educadores cristianos tienen en Tomás un ejemplo a seguir; un representante de lo que es un educador cristiano. Obviamente, son muchas las razones por las que un santo puede ser un modelo para los educadores. En el caso de Tomás, se trata de un santo que consagró su vida, principalmente, al estudio y la enseñanza. En esta línea, podemos plantear la siguiente pregunta: ¿qué puede aprender un maestro cristiano del Aquinate? ¿Qué luz arroja su vida a quien se dedica a enseñar matemáticas, química o filosofía en una sala de clases? Me parece que esta pregunta puede responderse si se imagina uno espiando al santo; entrando sigilosamente a la celda conventual en la que compone sus escritos, o al aula parisina en la que dicta sus lecciones. Si tuviéramos tal inmensa suerte, nos encontraríamos con un fraile que está permanentemente dispuesto a formular preguntas. Una reflexión sobre el método de estudio y de enseñanza que empleó el Doctor Común nos permitirá profundizar en una de las virtudes más propias del maestro cristiano: la libertad intelectual.
«Si…»
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