Todos sabemos por las noticias actuales que Irán es una potencia que hoy día está haciendo sufrir a muchos países y especialmente a Israel, pero no todos saben que este país en años pasados fue un gran defensor del pueblo judío.
Pero ¿qué pueblo es en realidad Irán? En el año 1935 el país conocido durante muchos siglos como Persia cambió su nombre a Irán, pues sus habitantes, los iraníes, se identificaban desde el imperio sasánida con el nombre de «eran» (de los iraníes) y Reza Pahlavi, Sha de Persia, jefe militar de ideología nacionalista, le cambió el nombre al país.
El nombre de Persia proviene de la región sur de Irán llamada Fars/Pars, derivado de Parshua, lugar de origen del imperio persa. Eran descendientes de Elam hijo de Sem. El reino de Media procedía de la región montañosa del norte del territorio de Irán y eran descendientes de Madai, hijo de Jafet.
Liberación del pueblo judío por el imperio medo-persa
Antes de que Babilonia conquistara Israel y destruyera la ciudad de Jerusalén y su majestuoso Templo en el año 587-586 a C, el profeta Isaías, consejero del rey Ezequías, que reinó entre los años 716 y 687 a C, en el cap. 45, ya habló de que el pueblo judío sería liberado por un rey persa y por un imperio medo-persa que aún no había nacido y lo haría cien años más tarde:
«Así dice Yahvé a su ungido Ciro, a quien he tomado de la diestra para someter ante él a las naciones y desceñir las cinturas de los reyes, para abrir ante él los batientes de modo que no queden cerradas las puertas (Is 45, 1 y ss)»
El profeta Daniel asistió a la ruina del imperio babilónico, cuando en la cena que organizó el rey Baltasar, hijo de Nabucodonosor, predijo la ruina de dicho imperio al traducir el escrito que una mano escribió en la pared del local donde se había organizada la fastuosa cena, a la cual fueron llevados y profanados los vasos de oro y plata que su padre había tomado del Templo de Jerusalén. Daniel explicó al rey el significado de las palabras escritas en la pared: Mené, Meneé, Teqel y Parsin. Mené: Dios ha medido tu reino y le ha puesto fin. Teqel: has sido pesado en la balanza y ha sido encontrado falto de peso. Parsin: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y los persas.
Aquella misma noche Ciro con sus tropas entraron en la ciudad de Babilonia sin lucha, pues habían desviado el río Eufrates accediendo a la ciudad por su cauce.
Este mismo rey no solo liberó al pueblo judío y les dio la libertad para regresar a Judea, sino que les concedió todos los medios para la reconstrucción de Jerusalén. Esto ocurrió como dice Jeremías setenta años más tarde, en el año 516 a C, año en que se reconstruyó el Templo de Jerusalén.
Liberación del pueblo judío por los reyes de Persia, Ester y Asuero (Jerjes I)
El rey Asuero, Jerjes I (486-455 a C), celebró un banquete en su palacio de Susa, capital de Persia, al que invitó a todos los habitantes de Susa. En el momento final invitó a la reina Vasti para exhibir su belleza, pero la reina no quiso presentarse, lo que motivó que el rey fuera humillado y se enfadara, desterrándola. Empezó entonces la búsqueda de una nueva reina para el rey seleccionando a varias mujeres que fueron educadas y cuidadas físicamente para que el rey, pudiera elegir a la más bella. Después de un año fueron presentadas al rey, el cual escogió a una joven judía llamada Adhasa, nombre que Mardoqueo cambió por Ester, nombre babilónico, a quien coronó reina. Ella era huérfana y vivía en Susa protegida por su primo Mardoqueo.
Por dichos días Amán, de ascendencia amalecita, enemiga de Israel, propuso al rey, por odio a Mardoqueo, exterminar a todos los judíos residentes en Persia. El rey, que siguió la solicitud de su gran ministro, firmó dicha ley que debía hacerse efectiva en un año. Mardoqueo al enterarse informó a Ester y la convenció de la necesidad de que se presentara ante el rey para evitar este exterminio. Ester le pidió que todo el pueblo judío hiciera ayuno y penitencia y ella se preparó para ello. El problema principal que veía Ester era que si se presentaba ante el rey sin ser llamada podría ser condenada a muerte, pero ella juzgó que Dios la había puesto allí para salvar al pueblo judío en este momento. Hizo una preciosa oración a Yahvé pidiendo su protección y sin más fue ante el rey. Éste al verla, en vez de condenarla extendió su cetro en señal de clemencia y le preguntó a que se debía su presencia allí. Ella le pidió que fuera al día siguiente a un banquete que iba a celebrar y que le acompañara su ministro Amán.
En el banquete Ester le expuso al rey, que ella era judía y que el pueblo judío estaba destinado al exterminio por la ley que Aman le había presentado y él firmado. El rey, que estimaba mucho a la reina, reaccionó violentamente contra Amán y le hizo colgar en la horca que había preparado el ministro para Mardoqueo.
Pero ello no era suficiente para evitar el exterminio del pueblo judío, pues según la norma una ley dictada por el rey no podía ser retirada y Ester convenció al rey de firmar una orden por la que el pueblo judío se podía defender contra las agresiones que recibieran de los soldados que quisieran coger a los judíos para llevarlos a la horca. De esta forma el pueblo judío, gracias a los reyes de Persia, Asuero y Ester, se salvaron de un exterminio.
Este hecho se sitúa aproximadamente hacia el año 475 a C.
Reconstrucción de las murallas de Jerusalén por el Imperio medo-persa
Una vez reconstruida la ciudad de Jerusalén y su Templo los países vecinos, samaritanos, en el norte, amonitas, en el este, árabes en el sur y filisteos en el oeste, se opusieron a que se construyeran las murallas de defensa de Jerusalén, pues de esta forma tenían una mayor facilidad para invadirla y los judíos una menor protección, y consiguieron convencer al rey de Persia, Artajerjes I (465-424 a C) para que prohibiera la construcción de las murallas de protección, bajo la amenaza de un complot judío contra Persia.
Nehemías, judío, que era el copero del rey de Persia, vivió unos años angustiado al conocer la prohibición de Artajerjes para la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, pues comprendía la debilidad de una ciudad sin murallas, pues apenas tenía defensa ante un ataque exterior. Él estuvo planeando un proyecto para la reconstrucción de dichas murallas durante mucho tiempo, con el plan de ir a Jerusalén y animar al pueblo a su reconstrucción, pero tenía que obtener el permiso del mismo rey que había prohibido su construcción. El copero real era hombre de mucha confianza del rey, pues era el probador de todas las bebidas reales. Cuando Nehemías tuvo preparado todo lo que requería la reconstrucción de las murallas, pidió al rey que reconsiderara su orden y permitiera, no solo la construcción de la muralla, sino incluso que él pudiera ir a realizarla. Artajerjes, no sólo le dio el permiso sino se interesó por el problema y le nombró gobernador (virrey) de la provincia en que estaba Jerusalén (la provincia persa de Yehud). Nehemías llegó a Jerusalén el año 445 a C., en el vigésimo año de reinado de Artajerjes, provisto de todos los permisos para proveerse de todos los materiales, principalmente madera, para la reconstrucción. La reconstrucción de la muralla se inició rápidamente, formando 42 familias de obreros que en 52 días construyeron toda la muralla alrededor de la ciudad, según consta en el libro de Nehemías, caps. 1-6.
Cambio de situación con la religión musulmana
Tras la conquista de Jerusalén por los árabes (s.vii) y la dispersión del pueblo judío se presentó una larga época de una falsa paz entre ambos pueblos, pues no existía el pueblo judío. Pero a partir del 14 de mayo de 1948, día del renacimiento del estado judío, el pueblo persa, junto con otros, de religión musulmana vieron en el pueblo judío una amenaza en la ocupación de Jerusalén y desde entonces ha habido guerras. El pueblo persa, llamado desde 1935, Irán, de religión musulmana chiita desde 1501, es, quizás, el más furibundo enemigo del pueblo de Israel y no ha cesado de ser una constante amenaza para aquel país. En este momento la guerra entre ambos países es muy intensa y la posición de ambos países, Irán e Israel, es muy diferente a la que durante muchos siglos ha sido.
La paz de Cristo
Pero por lo que se puede ver, Persia, o Irán, siempre fue, a través de los siglos, una gran defensora de la libertad del pueblo de Israel hasta la llegada del islam que transformó el panorama.
Según la Biblia, no ha acabado todavía el papel que Persia, o Iránha tenido en la historia, sino que, como indica el profeta Ezequiel en sus capítulos 38 y 39, Persia formará en los ejércitos de Gog y Magog en su lucha final contra Israel, ya habiendo reconocido al Mesías, pero también en la Biblia dice Zacarías que todos los supervivientes de todas las naciones que hayan venido contra Jerusalén subirán año tras año a postrarse ante el Rey Yahvé Sabaot y a celebrar la fiesta de las Tiendas (Zac 14,16).









