San Mateo recoge un dato impresionante: después de la Resurrección del Señor, muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de los sepulcros, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos (cf. Mt 27,52-53).
La Pascua, por tanto, no queda encerrada en el sepulcro; irrumpe en la ciudad y entra en la cotidianidad a través de la vida de los hombres. Y eso sigue ocurriendo hoy. Ha ocurrido ya a lo largo de la historia. Lo veis en vuestros compatriotas que, en el siglo pasado, fueron mártires y testigos de Jesús; en ellos, la victoria de Cristo sobre la muerte se hizo fidelidad, fortaleza y entrega. No estáis llamados sólo a recordarlos, sino a apoyaros en su ejemplo para que Cristo vuelva a pasar por vuestras calles, para que la Iglesia recobre ardor, para que la verdad del Evangelio abra esos sepulcros en que se han convertido tantos corazones, y así la Pascua se haga presente aquí y ahora a través de vidas cristianas que sean luz, valentía y anuncio jubiloso.
Mensaje del santo padre León XIV con motivo de la IV «fiesta
de la Resurrección», 11 de abril de 2026.







