- Introducción
El mayor destructor de la paz hoy es el aborto […]Porque si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué nos queda a ti y a mí si no matarnos el uno al otro?». Son palabras de santa Teresa de Calcuta en su discurso al recibir el premio Nobel de la Paz. Aunque probablemente muy pocos en aquel auditorio tomaron en serio las palabras de Madre Teresa, expresan muy bien lo que la Iglesia entiende (y lo que no entiende) por «paz». La paz es efecto de la virtud teologal de la caridad, que es la vida del Espíritu Santo en nosotros. Del revés también funciona: lo que destruye la vida del Espíritu en el corazón del hombre destruye la paz.
La idea es profundamente bíblica, y está en el centro de la Revelación. Dios promete a su pueblo la Ley Nueva del Espíritu Santo, que trae la paz tanto personal como social.
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