El filósofo inglés, Sebastian Morello, reflexionando sobre las tomas de posición de su maestro, Roger Scruton, nos deja en The European Conservative un incisivo juicio sobre dos instituciones que han marcado la vida del Reino Unido:
«Es importante recordar que durante los últimos siglos el Reino Unido ha estado bajo el dominio de dos instituciones omnipresentes: el Partido Conservador y la Iglesia anglicana. Casi nadie parece haber comprendido el propósito de estas dos instituciones en la historia de estas islas, y eso incluye a la mayoría de sus miembros.
Como pueblo, los británicos —especialmente los ingleses— son profundamente conservadores y profundamente religiosos. Teniendo en cuenta el progresismo y la irreligión generalizados entre la población autóctona actual, tal afirmación puede parecer ridícula, pero atiendan un momento.
La verdadera razón de ser del Partido Conservador ha sido siempre promover la causa de la revolución bajo la apariencia del conservadurismo. Un pueblo con tantos vínculos agrícolas, tanta y tan rica historia, tantas tradiciones populares y formas de vida establecidas como el pueblo británico nunca habría aceptado una revolución al estilo francés. Entre un pueblo tan conservador por temperamento como el británico, la revolución tenía que llevar siglos, no meses. Ese ha sido el propósito del Partido Conservador y, hay que reconocerlo, lo ha logrado con un éxito asombroso.
Cuando el Partido Conservador desmantela gradualmente la familia, destruye el campo y establece una política de fronteras abiertas que socava el modo de vida autóctono, uno sólo puede mostrarse perplejo… a menos que comprenda la verdadera misión del Partido Conservador. Del mismo modo, cuando el clérigo más importante de la Iglesia de Inglaterra se refiere a la llamada «cirugía de reasignación de género» (léase la mutilación de niños y adultos) como un «viaje sagrado», cuando la institución celebra la homosexualidad, organiza llamadas a la oración musulmana dentro de sus iglesias y contradice las enseñanzas bíblicas elementales de mil maneras, su noción de lo que significa su misión parece bastante confusa… a menos que se comprenda el sentido de su existencia.
Porque del mismo modo que la misión del Partido Conservador ha sido promover la revolución bajo el disfraz de la tradición, el propósito de la Iglesia de Inglaterra ha sido promover la apostasía bajo el disfraz del cristianismo. La rápida volatilización de estas dos instituciones es en gran medida indicativa de su éxito. Sin el esfuerzo incansable de estas dos organizaciones tan unidas la una a la otra, pueblos tan profundamente conservadores y religiosos como los británicos nunca se habrían vuelto tan modernistas y nihilistas».











