El siglo xvii tuvo en san Juan Eudes y en el beato Claudio la Colombière los apóstoles de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. En el siglo xviii, el padre Galliffet escribió un libro sobre la devoción, que impulsaría finalmente a los papas a introducir la fiesta del Sagrado Corazón en el calendario litúrgico. El padre Ramière superó a todos estos grandes hombres. Eudes trabajó casi exclusivamente en Normandía; la Colombière habló en la soledad de un claustro y en el estrecho círculo de la corte de Londres; el padre Ramière alcanzó los confines del mundo católico. Ningún jesuita asumió jamás, como él, la misión de dar a conocer el Sagrado Corazón de Jesús, encomendada por el propio Cristo, en las apariciones de Paray, a los hijos de san Ignacio.
Pablo Dudon, S.I.
El padre Enrique Ramière, 1934
Comentario
Colaborador en la obra, plena de santa veneración, que le tributara la Compañía de Jesús, el padre Pablo Dudon concluye el segundo de sus aportes con las palabras referidas. Palabras que podrían considerarse, sin duda, audaces, cuando no temerarias…; sin embargo, se atañen por completo a la realidad de los hechos. Si la obra apostólica del padre Ramière da comienzo en la víspera de la universalidad de la fiesta del Corazón de Jesús (1856), la misión asumida alcanzará allende los mares la universalidad del globo, siendo su buque insignia y carta de presentación la revista El Mensajero del Corazón de Jesús. Examinándolo todo a la luz de la misericordia de Dios, sin límite, se dirigía al común del santo Pueblo de Dios.
Árbol de la difusión en múltiples lenguas de El Mensajero (Archivo Histórico Romano).











