Fray Luis de León escribió al final de libro II De los nombres de Cristo una de las versiones más bellas del salmo 44, que con toda propiedad se puede titular el salmo de Cristo Rey. Es propiamente el cántico de la unión de Cristo con la Iglesia; y así el Rey al que aquí se celebra es Cristo; la Reina a la que se canta es la Iglesia; el Reino, que como divina descendencia de este divino desposorio se ha formado, es el Reino de Cristo.
Un rico y soberano pensamiento
me bulle dentro del pecho:
a ti, divino Rey, mi entendimiento
dedico, y cuanto he hecho.
A ti yo lo enderezo, y celebrando
mi lengua tu grandeza,
irá como escribano volteando
la pluma con presteza.
Traspasas en beldad a los nacidos;
en gracia estás bañado;
que Dios en ti a sus bienes escogidos
eterno asiento ha dado.
¡Sus! Ciñe ya tu espada, poderoso,
tu prez y tu hermosura;
tu prez, y sobre carro glorioso
con próspera ventura.
Ceñido de verdad y de clemencia,
y de bien soberano,
con hechos hazañosos su potencia
dirá tu diestra mano.
Los pechos enemigos tus saetas
traspasen herboladas;
y besen tus pisadas las sujetas
naciones derrocadas.
Y durará, Señor, tu trono erguido
por más de mil edades,
y de tu Reino el cetro esclarecido
cercado de igualdades.
Prosigues con amor lo justo y bueno;
lo malo es tu enemigo;
y así te colmó, oh, Dios, tu Dios, el seno
más que a ningún tu amigo.
Las ropas de tu fiesta, producidas
de los ricos marfiles,
despiden, en ti puestas, escogidas,
olores mil gentiles.
Son ámbar y son mirra y son preciosa
algalia tus olores;
Que el Rey por ti se abrasa, y tú le adoras, que Él solo es Señor tuyo;
y tú también por Él serás Señora
de todo el gran bien suyo.
El Tiro y los más ricos mercaderes,
delante de ti humillados,
te ofrecen desplegando sus haberes,
los dones más preciados.
Y anidarán en ti toda hermosura,
y vestirás tesoros;
y al Rey serás llevada en vestidura
y en recamados de oro.
Y juntamente al Rey serán llevadas
contigo otras doncellas;
irán siguiendo todas tus pisadas
y tú delante dellas.
Y con divina fiesta y regocijos
te llevarán al lecho;
de en vez de tus abuelos tendrás hijos
de claro y alto techo
A quien del mundo todo repartido
darás el cetro y mando.
Mi canto por los siglos extendido
tu nombre irá ensalzando.
Celebrará tu gloria eternamente
toda nación y gente.











