«Individualmente consideradas, las coincidencias no planeadas no tendrían por qué ser totalmente convincentes para un escéptico», concluye Broussard: «Pero hay que verlas en su conjunto. Constituyen un argumento acumulativo: es más fuerte cuando las coincidencias se toman en su conjunto».
Como señala Jonathan McLatchie, biólogo molecular y apologista cristiano que acude a las coincidencias no planeadas para defender la veracidad de los Evangelios, no es que una sola aporte una fuerza de convicción absoluta sobre dicha veracidad: se trata más bien de la suma de todas ellas, internas (es decir, textos bíblicos explicados por otros textos bíblicos) y externas (textos bíblicos explicados por fuentes históricas no bíblicas). La picadura de un mosquito normal no te mata, «la picadura de mil mosquitos, sí».
¿Por qué hablamos de historia?
Se nos ha hecho la observación: «¿Por qué habláis tanto de historia?» Podríamos decir la vieja frase de que la historia es maestra de la vida, que subsiste con toda su verdad, pese a las diferentes modificaciones que ha...











