Razón del número

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En acción de gracias a Dios por la renovación de la consagración de España al Corazón de Jesús

Desde el pasado mes de abril, como habrán podido comprobar nuestros lectores, hemos dedicado monográficamente las páginas de la revista a glosar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. El motivo era el propósito de colaborar en la preparación espiritual para el esperado acto de renovación de la consagración de España al Corazón de Jesús, al cumplirse los cien años de la realizada por el rey Alfonso XIII en el Cerro de los Ángeles. Por fin, el pasado 30 de junio, llegó el día de la celebración del acto de renovación del que nos hacemos eco con una amplia reseña.
Queremos subrayar un aspecto del que tuvimos experiencia los que asistimos a la celebración. Constituyó una gozosa acción de gracias el comprobar como la devoción al Corazón de Jesús continúa viva en la Iglesia a pesar de todas las dificultades y de los malos augurios que en muchas ocasiones hemos tenido que oír. La asistencia al acto de tantos millares de fieles laicos, numerosísimas religiosas, sacerdotes concelebrantes, junto con los obispos que presidían la celebración, que llenaron la explanada del Cerro con gran fervor y las manifestaciones de entusiasmo que acompañaron todos los actos que desde la noche anterior tuvieron lugar, ponen de manifiesto que la devoción al Corazón de Jesús está profundamente arraigada en la fe del pueblo fiel y ha sido alentada tan repetidamente en los últimos meses por la jerarquía española. A este respecto reproducimos extensamente varios fragmentos de la pastoral de los obispos de Getafe que han escrito con motivo de este centenario. El propósito principal de la pastoral es explicar cual es el verdadero sentido de la renovación de una consagración realizada hace ya cien años en unas circunstancias religiosas y políticas muy distintas, subrayando los frutos espirituales que han acompañado a la Iglesia en España en diversas y a veces difíciles situaciones por las que ha pasado durante este periodo. Se insiste en la permanente e incluso urgente actualidad de no olvidar aquellos aspectos centrales de la devoción al Corazón de Jesús: la consagración y la reparación. La fidelidad a estas prácticas es la garantía de que puedan redescubrir los que lo olvidaron y que lo conozcan aquellos que no tenían noticia, la importancia y la necesidad que de esta devoción tiene el mundo actual como los papas siempre recordaron cuando afirmaban que era el remedio eficaz de los males del mundo moderno.
La nueva evangelización a que el papa Francisco nos ha convocado pasa necesariamente por anunciar a todos los hombres aquello que parece ignorado: el amor de Dios se nos manifiesta de un modo único cuando contemplamos el Corazón abierto de su Hijo clavado en la Cruz. Y este amor, debe ser amado. Sólo con esta actitud los hombres de hoy podrán sanar de tantas heridas que sufre como consecuencia de las formas de pensar y vivir de nuestra sociedad. Esta es la llamada insistente de los obispos cuando nos recuerdan la necesidad de la reparación.
El próximo 13 de octubre será canonizado el cardenal Newman, su vida es un ejemplo de amor a la verdad y la Iglesia que tendría que ser motivo de reflexión e imitación en estos tiempos revueltos en que vivimos. También Newman tuvo una gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús como podrá comprobar el lector con la oración que reproducimos en este número que termina con estas fervorosas palabras: «Haz que mi corazón lata con tu Corazón».