LA HUMILDAD DE DIOS
Una hija del hombre pasó a ser Madre de Dios; para ella, por su puesto, un don de Dios absolutamente inefable, pero para Él, ¡qué condescendencia! ¡Qué vaciamiento de su gloria hacerse hombre! Y no solo ser un niño indefenso, lo cual ya es suficiente humilla ción, sino heredar todas ...
