En el marco del conflicto que enfrenta a israelíes y árabes palestinos, estos últimos han llevado al Consejo Ejecutivo de la UNESCO, la organización de la ONU para la Cultura, la Educación y la Ciencia, una condena a Israel por sus medidas ilegales «contra la libertad de culto y el acceso de musulmanes» a sus lugares sagrados, una cuestión que efectivamente debería de estudiarse con rigor. Pero no parece que ese fuera el objetivo de la condena, sino más bien la deslegitimación de la misma existencia del Estado de Israel, que es denominado «potencia ocupante» diez veces y del que se afirma que no tiene ningún vínculo con lo que los judíos llaman el monte del Templo. Es decir, ese lugar, también conocido como monte Moriah, allí donde Abraham estuvo decidido a sacrificar a Isaac y donde el rey Salomón erigió el Templo destruido por Nabucodonosor en 586 a.C., no tendría nada que ver con el pueblo judío (ni tampoco, claro está, con Jesucristo).
La iniciativa palestina fue sometida a votación entre los 58 estados miembros del órgano de Gobierno de la UNESCO y fue aprobada con 24 votos a favor, 26 abstenciones (entre las que se contó con la de España) y seis votos en contra (Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Alemania, Estonia y Lituania). Una iniciativa y una institución que no ayudan a que regrese la paz a Tierra Santa.
El polémico genocidio armenio
Este año se conmemora el centenario del genocidio armenio: la matanza sistemática de aproximadamente un millón y medio de armenios a manos del Imperio otomano. El Papa se ha hecho eco de este triste aniversario al afirmar el carácter...