Informe 2014 sobre libertad religiosa en el mundo

Email this to someonePrint this pageShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Ayuda a la Iglesia Necesitada, fundación de la Santa Sede, acaba de publicar un nuevo documento en el que pretende describir la situación a la que se enfrentan en la actualidad cada una de las minorías religiosas en cada uno de los países del mundo. En concreto, el estudio concluye que en un 42% de los países del mundo se vulnera el derecho a la libertad religiosa mientras que en un 18% la situación es preocupante, siendo el islam extremista y los regímenes autoritarios los responsables de las persecuciones religiosas más significativas (principalmente de cristianos, aunque también de musulmanes). El informe, que recoge los análisis de diferentes expertos en libertad religiosa, estudia las tendencias que están surgiendo en África, Oriente Medio, Asia, América del Norte, Europa Occidental, Rusia y Asia Central y América Latina, constatando que nos dirigimos hacia un mundo en que cada vez es más difícil practicar la religión sin ser coaccionado por el Estado, grupos sociales, religiosos, etc.
Aunque el análisis de la situación de la libertad religiosa en África se muestra optimista respeto al futuro de ese derecho en ese continente, menciona como tendencia más preocupante el crecimiento del fundamentalismo islámico encabezado por grupos como Al Qaida en el Magreb islámico (en África septentrional y occidental), Boko Haram (en Nigeria y zonas circundantes) y Al Shabab (cuyo bastión es Somalia).
Asia, por su parte, sigue siendo el continente en el que más se ha violado la libertad religiosa. Excepto en países como Japón, Taiwán, Singapur, Filipinas (salvo algunos episodios en Mindanao) y Camboya, el resto  registran distintos grados de violación de la libertad religiosa de las comunidades cristianas, musulmanas, hindúes y sijes, por no mencionar la de los grupos considerados «heréticos» por las mayorías locales como los ahmadíes y los sufíes. Se menciona de forma especial a Corea del Norte, donde está prohibido profesar cualquier creencia que no sea la adoración a los semidioses gobernantes de la dinastía Kim, y a China, que es el país en el que el control de la religión se ejerce de una forma más metódica y prácticamente total, como demuestra la violenta campaña llevada a cabo contra las comunidades católica, protestante, budista y musulmana no oficiales.
Respecto a Estados Unidos, el informe destaca la norma federal que exige a muchos empresarios pagar a sus empleados paquetes de seguros de salud que incluyen cobertura anticonceptiva obligatoria y un decreto ejecutivo del presidente Obama en el que prohíbe a los contratistas federales discriminar por razón de orientación sexual o identificación de género. En su análisis sobre Canadá resaltan cuestiones de conciencia similares, como el caso de la Trinity Western University, facultad protestante evangélica que sólo contrata a personas que comparten su fe. Sus adversarios consideran que se les debería prohibir fundar una facultad de Derecho porque el hecho de que defiendan la definición tradicional de matrimonio les impide ofrecer formación legal.
El cuadro en Europa Occidental resulta también preocupante por la marginación gradual de quienes tratan de conservar los valores morales tradicionales. Aunque los creyentes tienen libertad plena para practicar su fe en privado, la existencia de una fuerte imposición de las posturas relativistas dificulta ubicar las creencias religiosas de forma razonable. Y este choque de valores está creciendo hasta el punto de que los creyentes temen que el Estado les obligue a aceptar normas sociales a las que ellos objetan en conciencia.
El especialista en Rusia y Asia Central nos invita a considerar la libertad religiosa desde la perspectiva de su pasado reciente y convulso. Afirma que, así como los grupos religiosos tradicionales son generalmente tratados con respeto, el hecho de que desde mediados de la década de 1990 numerosas sectas religiosas sólidamente financiadas hayan inundado el país ha modificado el grado de libertad religiosa actualmente permitido. Aunque la mayor parte de estas sectas han fracasado, a veces es difícil para las autoridades descubrir la línea que separa la actividad religiosa legítima de la ilegítima.
Finalmente, si bien América Latina tiene la mitad de los católicos del mundo, el informe constata que en ese continente existe una diversidad de creencias y prácticas religiosas mucho más amplia de lo que normalmente se piensa. En estos países, las trabas a la plena libertad religiosa, allí donde existen, suelen ser impuestas por regímenes oficialmente laicistas y ateos, y que normalmente se aplican a todos los grupos religiosos por igual. El reto para el futuro es acabar con las sanciones, tanto legales como no, que pesan sobre los organismos religiosos y conseguir que haya una mayor aceptación de las voces religiosas en la vida nacional por parte de los gobiernos de la zona.