Las Actas del congreso que me permito presentar recogen la reflexión desarrollada durante el congreso internacional Cor Iesu Spes mundi, celebrado en Valladolid del 6 al 8 de junio de 2025, en el marco de la solemnidad de Pentecostés y del Jubileo de la Esperanza convocado por el papa Francisco. Sin embargo, estas actas son mucho más que la recopilación de unas ponencias. Constituyen el testimonio de un acontecimiento eclesial que nació de un largo proceso de discernimiento, comunión y esperanza, y que quiso ofrecer a la Iglesia una renovada reflexión sobre la actualidad y la fecundidad del misterio del Corazón de Jesús.
La celebración del congreso no fue una iniciativa improvisada. Su origen se remonta a los primeros trabajos de preparación del 350.º aniversario de las revelaciones del Corazón de Jesús a santa Margarita María de Alacoque. En ese contexto comenzó a madurar, entre diversos miembros del Instituto del Corazón de Cristo, la convicción de que esta conmemoración histórica requería un espacio de reflexión teológica y pastoral capaz de recoger el camino recorrido durante las últimas décadas y, al mismo tiempo, abrir nuevas perspectivas para el futuro.
Este congreso se inserta, además, en una trayectoria ya consolidada de encuentros internacionales dedicados a la espiritualidad del Corazón de Cristo. Le precedieron el congreso Cor Iesu Fons Vitae, celebrado en Barcelona en 2007 con motivo del ciento cincuenta aniversario de la encíclica Haurietis aquas de Pío XII, y el congreso Cor Iesu, Vultus Misericordiae, celebrado en 2018 en el horizonte del Jubileo Extraordinario de la Misericordia convocado por el papa Francisco. Lejos de constituir iniciativas aisladas, estos encuentros han ido configurando un auténtico itinerario de reflexión que manifiesta la permanente actualidad de la espiritualidad del Corazón de Jesús como una de las grandes síntesis de la fe cristiana.
La elección de Valladolid como sede del congreso respondía a un profundo significado histórico y espiritual. La ciudad ocupa un lugar privilegiado en la historia de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús gracias a la figura del beato Bernardo de Hoyos, jesuita vallisoletano que recibió la conocida promesa: «Reinaré en España con más veneración». Desde entonces, Valladolid se ha convertido en uno de los principales centros de irradiación de esta espiritualidad, cuya influencia se extendió posteriormente a numerosos países de Europa y América.
Sobre este sólido fundamento histórico se estableció una fecunda colaboración entre el Instituto del Corazón de Cristo y la archidiócesis de Valladolid, acogida con entusiasmo por su arzobispo, Mons. Luis Argüello, quien impulsó el proyecto desde sus inicios y acompañó activamente su preparación y desarrollo.
Desde el principio, los organizadores comprendieron que el congreso debía poseer una verdadera dimensión internacional. La espiritualidad del Corazón de Jesús pertenece al patrimonio común de toda la Iglesia y constituye hoy un lugar privilegiado de encuentro entre culturas, sensibilidades eclesiales y carismas diversos. Más de cuatrocientos congresistas procedentes de numerosas diócesis españolas y de distintos países de Europa y América participaron en este encuentro, enriquecido por la presencia de obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, profesores universitarios y fieles laicos. La colaboración con el santuario de Paray-le-Monial, lugar de las revelaciones a santa Margarita María, confirmó esta vocación universal y se expresó de modo particularmente significativo mediante la presencia de una reliquia de la santa, venerada durante los días del congreso como signo visible de la comunión espiritual entre ambos lugares.
La finalidad del congreso fue definida desde sus primeras reuniones con notable claridad. Se trataba de ofrecer una reflexión amplia y rigurosa sobre la renovada actualidad del Corazón de Jesús en la vida de la Iglesia, precisamente en el horizonte del Jubileo de la Esperanza. De esta intuición nació el lema del congreso, Cor Iesu Spes mundi, expresión que resume la convicción fundamental que inspiró todos sus trabajos: el Corazón de Cristo constituye para nuestro tiempo una fuente inagotable de esperanza capaz de iluminar las preguntas más profundas del hombre contemporáneo.
Con este propósito, el congreso integró perspectivas diversas y complementarias. La reflexión teológica dialogó con la espiritualidad, la pastoral, la evangelización, la doctrina social de la Iglesia, la educación, la vida consagrada, el ámbito universitario y el mundo de la empresa. Esta amplitud temática respondía a una convicción de fondo: el misterio del Corazón de Cristo no puede reducirse a una devoción particular, sino que ofrece una auténtica clave de comprensión para la totalidad de la vida cristiana y para la misión evangelizadora de la Iglesia.
La Providencia quiso, además, que la celebración del congreso coincidiera con uno de los acontecimientos magisteriales más relevantes de los últimos años: la reciente publicación de la encíclica Dilexit nos del papa Francisco. De este modo, el congreso se convirtió en uno de los primeros grandes foros internacionales dedicados a profundizar en la recepción teológica, espiritual y pastoral de esta encíclica, llamada a ocupar un lugar destacado en el magisterio contemporáneo sobre el Corazón de Cristo.
Pero quizá el fruto más valioso del congreso no pueda medirse únicamente por la riqueza intelectual de sus conferencias. Durante aquellos días se hizo visible una intensa experiencia de comunión eclesial. La celebración diaria de la Eucaristía, la adoración eucarística, la Liturgia de las Horas, la vigilia de Pentecostés y los numerosos momentos de oración compartida permitieron experimentar que la reflexión teológica encuentra su verdadera fecundidad cuando nace de la contemplación y conduce nuevamente a ella.
Las presentes actas desean conservar toda esa riqueza. No ofrecen únicamente el contenido de las conferencias pronunciadas, sino que aspiran a transmitir el espíritu que animó el conjunto del encuentro: un deseo compartido de profundizar en la centralidad del amor de Cristo para responder a los desafíos culturales, sociales y espirituales de nuestro tiempo.
La conferencia conclusiva de Mons. Luis Argüello abrió, además, una sugerente perspectiva de futuro mediante la propuesta de una verdadera «Agenda 2033», concebida como un itinerario eclesial de renovación inspirado en Dilexit nos. Esta propuesta invita a intensificar la vida de oración, la celebración litúrgica, la formación teológica, la acción caritativa y el impulso misionero de la Iglesia con la mirada puesta en el Jubileo de la Redención del año 2033. En este contexto surgió también la iniciativa de promover una renovación de la consagración del Mundo al Sagrado Corazón de Jesús, retomando la intuición profética de León XIII y proyectándola hacia las necesidades evangelizadoras del siglo xxi.
Estas actas quieren ponerse al servicio de ese camino. Su publicación responde al deseo de que las intuiciones, investigaciones y propuestas nacidas durante el congreso continúen alimentando la reflexión académica, la vida espiritual y la acción pastoral de la Iglesia. Que la riqueza de las reflexiones aquí reunidas contribuya a seguir mostrando que, en medio de los desafíos del mundo contemporáneo, el Corazón de Jesús continúa siendo, para la Iglesia y para toda la humanidad, la verdadera esperanza del mundo.
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El Concilio Vaticano I fue una oportunidad infalible, permítasenos el juego de palabras que entenderá quien conozca mínimamente la gran cuestión y debate que monopolizó el acontecimiento desde el día de su convocatoria, meses antes de su realización, en...









