SI los corazones de los discípulos de Emaús, a los que el mismo divino Maestro tachó de duros e insensatos, tan solo al calor de una conversación se enardecieron, ¡con qué fuego no debieron arder María y José, qué luz debió de inundarles en los largos años en que recibieron las más abundantes comunicaciones del Corazón de su divino Hijo! ¡También nuestro gozo será pleno reconociendo a san José como nuestro maestro, nuestro protector y nuestro padre! Si queremos aprovechar en la escuela del Corazón de Jesús, nadie mejor que él puede ayudarnos a comprender sus divinas enseñanzas. Si deseamos entrar en la posesión del Corazón de Jesús, nadie tiene más poder que él para hacernos adquirir este tesoro. Le pertenece en común con María; y comparte el ardiente
deseo que siente tan tierna Madre de comunicarlo a todos quienes que se lo piden.
Enrique Ramière, Le Méssager, marzo de 1863
Avanzados los setenta, Nuestra Señora de la Platé acometió reformas, dando lugar a dos capillas a derecha e izquierda del altar mayor: la primera se dedicaría a María Santísima; la segunda, a san José, a quien se muestra con el Niño: hermosísima estatua, en cruce de miradas, san José sostiene en su mano derecha un nardo, y la izquierda acoge hacia sí al Niño. Éste, mostrando con su izquierda los atributos de la redención, alza hacia su Padre el atributo de la realeza: el Orbe en soberanía. En marzo de 1863, el padre Enrique Ramière daba entrada como patrono del mes a san José. Con su extensión habitual, expone a san José en la escuela del Corazón de Jesús, incitando al final del mismo a tomarlo como maestro, protector y padre. Años después, el padre Julio Alarcón, S.I., director a la sazón de El Mensajero español, escribía en una obra bajo el título Intenciones (Bilbao, 1894, p. 337): «Bien puede decirse que el infatigable apóstol del Corazón de Jesús, el padre Ramière, director general del Apostolado, fue el que se puso a la cabeza de cuantos deseaban que fuese el Santo Patriarca proclamado patrón de la Iglesia universal; y así como en la consagración del mundo al Corazón divino fue intérprete de los deseos de todos y el éxito coronó su empresa, así también sus activas y personales gestiones lograron, al hacerse eco de la piedad católica, que Su Santidad Pío IX por decreto pontificio del 8 de diciembre de 1870, pusiera bajo la tutela y defensa del humilde carpintero de Nazaret a toda la universal Iglesia»
Carta al Santo Padre pidiendo la renovación de la consagración de la Iglesia y del mundo al Corazón de Jesús
A Su Santidad el papa Francisco Paray-le-Monial, 25 de abril de 2024 Santísimo Padre Del 27 de diciembre de 2023 al 27 de junio de 2025, el santuario del Sagrado Corazón de Paray-le-Monial celebra el 350...