Etiqueta: San Luis María Grignion de Montfort

El Corazón de Jesús en los cánticos de san Luis María Grignion de Montfort

Es una especial gracia de Dios la celebración del centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús el 30 de mayo de 1919 en el Cerro de los Ángeles. Una fecha tan señalada merece ser resaltada, pues es una ocasión muy especial para agradecer al Señor todo lo que ha hecho por nuestro país a lo largo de estos cien años.

La debilidad de Dios

Cuando Montfort nos invita a vivir la vida cristiana parte de una reflexión seria acerca de la conducta de Dios. En su vida, el santo pudo constatar que Dios se sirvió de su «debilidad» para realizar maravillas. Cuando estaba totalmente abandonado de todos sus amigos, en los bajos de una escalera de la calle Pot du Fer de París

Estamos llamados a perderlo todo como Cristo en la cruz

El pasado mes de agosto con motivo del 700º aniversario de la fundación de las diócesis francesas de Luçon y Maillezais, pertenecientes a la histórica región de la Vendée el cardenal Sarah visitó dichas diócesis e hizo un alto en le camino para rezar frente a la tumba de San Luis María Griginion de Montfort. Reproducimos en este número la homilía del cardenal Sarah en Saint-Laurent-sur-Sèvre, por ser apropiada para meditar durante la semana santa.

«Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado»

Convertíos, pues el Reino de los Cielos está muy próximo», predicaba Juan el Bautista para preparar los caminos del Señor y anunciar al pueblo su salvación. Es el mensaje que reitera la Virgen María en Fátima para preparar el advenimiento…

Razón del número

De nuevo en este Año de la Misericordia nos hacemos eco de distintos acontecimientos eclesiales muy entrañablemente unidos a lo que es más nuclear y querido de nuestra revista. En primer lugar el congreso Cor Iesu,Vultus Misericordiae que ha tenido…

La Virgen María, Montfort y el «Acto de ofrenda al amor misericordioso de santa Teresita»

«El día que me encargasteis que lo hiciera, me pareció que disiparía mi corazón al ocuparse de mí, pero después Jesús me hizo sentir que obedeciendo con sencillez, es como más le complacería; por otro lado no haré otra cosa que comenzar a cantar lo que he de repetir eternamente: ¡¡¡¡Las misericordias del Señor!!!!
»Antes de tomar la pluma, me he arrodillado ante la imagen de María (aquella que tantas pruebas ha dado de las maternales preferencias que la Reina del cielo tiene por nuestra familia), suplicándole que quiera guiar mi mano para no escribir ni una sola línea que no sea de su agrado».