Etiqueta: S.I.

El triunfo de la Virgen prepara el triunfo de Jesucristo, y la plena revelación de sus misericordias

En el pontificado de Benedicto XV, el papa que con motivo de la guerra que asolaba entonces a Europa proclamó a María Reina de la Paz, la Santísima Virgen se aparecía en Fátima presentándose como la Señora del Rosario y pidiendo al mundo que se consagrase a su Inmaculado Corazón.¡Cuán admirable resulta pensar que de este modo, por voluntad de la misma Reina celestial, el acto de consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, paralelo al acto más grandioso del papa de las encíclicas marianas, empezase por la dulce invocación que el propio León XIII añadió a las letanías lauretanas: Reina del Santísimo Rosario! Conviene, ciertamente, considerar la maternal intervención de María en nuestros tiempos: he aquí lo que escribía el padre Enrique Ramière en «Las esperanzas de la Iglesia»