«Orbis et orbes decretum» de S.S. Papa Pío IX proclamando a san José como patrono de la Iglesia

Del mismo modo que Dios constituyó al otro José, hijo del patriarca Jacob, gobernador de toda la tierra de Egipto para que asegurase al pueblo su sustento, así al llegar la plenitud de los tiempos, cuando iba a enviar a la tierra a su unigénito para la salvación del mundo, designó a este otro José, del cual el primero era un símbolo,

«Inclytum patriarcham»

Los romanos pontífices, nuestros predecesores, para estimular más ardientemente en los corazones de los fieles la devoción y el respeto hacia el santo patriarca José, y para exhortarles a implorar con suma confianza su intercesión, no perdieron ninguna ocasión para dirigirle siempre nuevas y mayores expresiones de culto público

Abre un soldado el costado del Salvador después de muerto

El padre Luis de la Palma, jesuíta español (1560-1641): es uno de los mejores escritores ascéticos y sin duda el más fiel comentador, en su Camino espiritual, de la doctrina de san Ignacio en los Ejercicios. Fue por dos veces provincial de Toledo y predicador insigne del Colegio Imperial de Madrid. Allí escribió la Historia de la Sagrada Pasión, publicada por indicación del padre Mucio Vitelleschi, prepósito general de la Compañía, en Alcalá el año 1624. Es obra no superada en su género, en las narraciones evangélicas y presentada en forma de meditaciones llenas de sólida doctrina, tierna devoción y fervorosos afectos.