«Para que venga tu Reino, venga el Reino de María»

Jesucristo, Señor de la historia, en el año 1673 daba a conocer al mundo el trascendental mensaje de que iba a reinar mediante el amor de su Corazón misericordioso. En la villa borgoñesa de Paray-le-Monial el 27 de diciembre se lo revelaba a la joven visitandina Margarita María de Alacoque, nombrándola su mensajera, para que lo diera a conocer a toda la Iglesia. A su vez, y para transmitirlo a los pobres e ignorantes, el 31 de enero del año anterior había enviado al mundo en el pueblo de Montfort de la Bretaña francesa a su futuro pregonero,

El Cerro de los Ángeles y santa Maravillas de Jesús.

El Cerro de los Ángeles es el centro geográfico de España: una colina pelada, junto a Getafe, cerca de Madrid, con una ermita dedicada a la Virgen de los Ángeles, que le da nombre. En la segunda década del siglo xix surge la idea de erigir allí un monumento al Sagrado Corazón de Jesús, al que Alfonso XIII, con la Real Familia y el Gobierno, consagrará España el 30 de mayo de 1919.

La reparación, alma de la consagración

Algo en común llevan todos –o la gran mayoría– de los escritos de los papas del s. xx: la llamada insistente y ardorosa de volver a Cristo. Entre todos sobresale especialmente la Miserentissimus Redemptor de Pío XI. En medio de las dos guerras mundiales, cuando el hombre soñaba con instaurar la paz por medio de su diplomacia o la fuerza militar, el Papa señala un camino del todo distinto: el amor reparador a Cristo

Las Consagraciones públicas al Corazón de Jesús

Con gozo estamos asistiendo a la preparación de la renovación de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, en el Centenario de aquella que se hizo en mayo de 1919.
Con inmensa alegría cristiana vemos cómo se preparan autobuses para acudir a la celebración en el Cerro de los Ángeles, cómo se renuevan campañas de consagración de las familias aprovechando la efeméride, y cómo se está volviendo a recordar las enseñanzas de la Iglesia acerca de esta saludable devoción que es la «síntesis misma del Evangelio».

«Familias consagradas, familias reparadoras»

En las promesas que el Sagrado Corazón de Jesús hizo a santa Margarita María de Alacoque hay unas dedicadas a las familias tal y como la santa lo escribió primero a la M. Saumaise y más tarde al padre Croiset. Éstas suelen resumirse como la promesa de la paz y la bendición de los hogares en que su imagen sea expuesta y venerada.

El mártir San Sebastián

San Sebastián es uno de los santos más representados en el arte religioso. Mártir del siglo iii, su ejemplo de perseverancia y su anhelo de conversión hicieron de su fe un ejemplo para los demás. Hijo de familia militar y…