Tiburcio Arnáiz, apóstol del Corazón de Jesús

Inmensa es la riqueza que nos regala la Iglesia mediante el testimonio de sus beatos y de sus santos. E inmenso es el número de ellos; tanto, que uno puede considerar que no necesita ampliar su conocimiento sobre los que todavía le son desconocidos. Sin embargo, cada vez que conoces a uno de ellos, adviertes el don que supone para cada uno de nosotros.