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El Estado servil de Belloc

La figura de Hilaire Belloc (1870-1953) ha quedado ligada a su íntimo amigo, Gilbert Keith Chesterton, con quien formó ese temible ser que sus adversarios bautizaron como «Chesterbelloc». Ambos animaron lo que se dio en llamar distributismo (un nombre horrible, como el propio Belloc confesaba) cuyo texto fundante es el titulado «El Estado servil», del propio Belloc.

«Derechos humanos» y desprecio al hombre*

El término «democracia», que para los griegos significaba la deformidad viciosa de la forma de gobierno republicana –así como la tiranía lo es de la monarquía, o la oligarquía de la aristocracia– había sido admitido en el lenguaje tradicional escolástico para expresar la deseable participación en el poder por parte de todos los miembros de una comunidad. Así en santo Tomás.
*Artículo publicado en Cristiandad nro. 548 (octubre de 1976)

Un vínculo especial de amor con el Niño Jesús

Devoto de la Santísima Virgen María y del rezo diario de varios rosarios, el santo de los estigmas, Padre Pío, tenía también un vínculo de amor con Jesús Niño, que cuidaba con celo…evitando incluso que se hicieran públicos algunos eventos extraordinarios que ocurrían mientras se le veía en compañía del Hijo de Dios.

Sentido de la consagración de España al Corazón de Jesús

Siguiendo la recomendación el obispo monseñor Rico Pavés entresacamos algunos fragmentos de la exhortación que la Conferencia episcopal española hizo pública en el cincuentenario de la Consagración de España al Corazón de Jesús para que sirva de ayuda en nuestra preparación espiritual para la renovación de la consagración. Domingo de Pentecostés, 25 de mayo de 1969.

Extensión de la infalibilidad pontificia

Tesis: Son objeto de la infalibilidad no solamente las verdades en sí mismas reveladas, sino también aquellas otras que están en conexión necesaria con las verdades reveladas.
Objeto de la infalibilidad en general son todas aquellas verdades que pueden ser enseñadas por la Iglesia infaliblemente.
(P. Salaverri, S.J.: «De Ecclesia Christi», en Sacrae Theologiae Summa, Madrid, BAC, 1958, p. 735 ss.)

La perfección y los preceptos evangélicos se dirigen a todos

Quien «vive según la carne» siente la ley de Dios como un peso, más aún, como una negación o, de cualquier modo, como una restricción de la propia libertad. En cambio, quien está movido por el amor y «vive según el Espíritu» (Ga 5, 16), y desea servir a los demás, encuentra en la ley de Dios el camino fundamental y necesario para practicar el amor libremente elegido y vivido.