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«Inclytum patriarcham»

Los romanos pontífices, nuestros predecesores, para estimular más ardientemente en los corazones de los fieles la devoción y el respeto hacia el santo patriarca José, y para exhortarles a implorar con suma confianza su intercesión, no perdieron ninguna ocasión para dirigirle siempre nuevas y mayores expresiones de culto público

1968-2018: ¿Hacia una sociedad sin padre?

Publicamos el texto traducido de la intervención del padre Louis-Marie de Blignières, fundador de la fraternidad de san Vicente Ferrer, en la conferencia-debate del 23 de noviembre de 2018 en París con Patrick Buisson y Chaerlotte d’Ornellas.

Abre un soldado el costado del Salvador después de muerto

El padre Luis de la Palma, jesuíta español (1560-1641): es uno de los mejores escritores ascéticos y sin duda el más fiel comentador, en su Camino espiritual, de la doctrina de san Ignacio en los Ejercicios. Fue por dos veces provincial de Toledo y predicador insigne del Colegio Imperial de Madrid. Allí escribió la Historia de la Sagrada Pasión, publicada por indicación del padre Mucio Vitelleschi, prepósito general de la Compañía, en Alcalá el año 1624. Es obra no superada en su género, en las narraciones evangélicas y presentada en forma de meditaciones llenas de sólida doctrina, tierna devoción y fervorosos afectos.

«Quiero hacer amar al Amor»

La vida de santa Teresa del Niño Jesús no se acaba con la consumación del holocausto, sino que tanto para ella como para nosotros, entonces es cuando propiamente comienza. A ella, en el punto y hora de su muerte es cuando Dios se le da plenamente en la gloria, y por esto la santa Iglesia suele llamar el día de la muerte de los santos, día de su nacimiento para el Cielo.

La rosa deshojada

¡Qué bien conoce Teresita que la rosa deshojada espeja su vida! De este modo el desgarro puede ser total y hecho sin piedad porque es completamente consentido. Su gloria no aparecerá jamas ante los hombres.

El pacto de san Maximiliano Mª Kolbe con santa Teresita

«No me asuste mi gran debilidad, pues todos los tesoros de la madre son también de la hija y yo soy hija tuya, Madre mía querida… ¿Acaso no son mías tus virtudes y tu amor también mío? Así, cuando la pura y blanca Hostia baja a mi corazón, tu Cordero Jesús sueña estar reposando en ti misma, María». Teresita, que bien pequeña perdió a su madre, encontró en la Santísima Virgen la Madre que, haciéndola toda suya, le daría todos los «tesoros» de su Corazón; entre ellos el más valioso: a su Hijo Jesús. Tal era la filiación con María de esta santa carmelita, que llegaría a decir: «La Santísima Virgen es la Reina del Cielo y la Tierra, pero es más Madre que Reina». Poesía «Porqué te amo, María», estrf. 4-7