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Carta apostólica Patris Corde del Santo Padre Francisco con motivo del 150 aniversario de la declaración de san José como patrono de la Iglesia universal

Con corazón de padre: así José amó a Jesús, llamado en los cuatro evangelios «el hijo de José».
Los dos evangelistas que evidenciaron su figura, Mateo y Lucas, refieren poco, pero lo suficiente para entender qué tipo de padre fuese y la misión que la Providencia le confió.

San José del Evangelio, ruega por nosotros

El próximo 8 de diciembre del presente 2020, se cumplirán los 150 años del decreto Quemadmodum Deus (ASS 6, 1870/71, 193-194), por el que el beato Pío IX, proclamó patrono de la Iglesia universal al bienaventurado san José. El Papa quiso poner a toda la Iglesia bajo la protección del Cabeza de la Sagrada Familia en la tierra, con la con- fianza de que, así como había protegido y guardado al Niño Jesús durante su vida terrena, así también ahora continuaría esa misión favoreciendo a la Iglesia desde el Cielo.

«Ya no nos duele morir»

De la carta pastoral que san Antonio María Claret como arzobispo de Cuba dirigió a sus diocesanos con motivo de la proclamación del dogma de la Inmaculada concepción (1859)

«Quemadmodum Deus». Proclamando a san José como patrono de la Iglesia

Del mismo modo que Dios constituyó al otro José, hijo del patriarca Jacob, gobernador de toda la tierra de Egipto para que asegurase al pueblo su sustento, así al llegar la plenitud de los tiempos, cuando iba a enviar a la tierra a su unigénito para la salvación del mundo, designó a este otro José, del cual el primero era un símbolo, y le constituyó señor y príncipe de su casa y de su posesión y lo eligió por custodio de sus tesoros más preciosos.