Archivo del autor Gerardo Manresa Presas

«Vos podéis todo ante Jesús y María»

Glorioso Patriarca san José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, venid en mi auxilio en estos momentos de angustia y dificultad. Tomad bajo vuestra protección las situaciones tan serias y difíciles que os encomiendo, a fin de que…

«No matarás»

Tal como había ya anunciado, el actual gobierno español ha querido poner como pórtico de la actual legislatura la triste y deplorable iniciativa, protagonizada por el partido socialista, de enviar para su discusión al Congreso de Diputados la proposición de…

Eutanasia. Consecuencias para el enfermo, la familia y la sociedad

En 25 años de profesión a mis espaldas he tenido la oportunidad de constatar la confusión y el desconocimiento que existe en lo que respecta a la bioética del final de la vida. Lamentablemente, en estos últimos meses hemos asistido a la publicación en prensa de mucha (des)información sobre el tema, en la mayoría de los casos claramente sesgada y escrita desde una perspectiva pro-eutanasia.

Ocultamiento de la muerte en el mundo occidental

La muerte es una realidad inherente a la vida humana que ha marcado a todos los pueblos a lo largo de la historia. Sin embargo, cada cultura ha tratado este fenómeno de una manera distinta de acuerdo a su concepción del hombre y del cosmos en un periodo determinado. En lo que respecta al Occidente contemporáneo, se caracteriza por un extraño deseo de ocultar algo tan natural como la muerte.

«Yo doy la muerte y la vida» (Dt 32, 39)

Fragmento de la carta encíclica «Evangelium vitae» de Juan Pablo II

De acuerdo con el magisterio de mis predecesores y en comunión con los obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana

La eutanasia: estado de la cuestión

Esta es una frase que dicen, no pocas veces, las Servidoras de Jesús del Cottolengo a los médicos que ejercen en su casa, cuando algún paciente ingresado está grave. Es una frase cargada con el dolor de muchas experiencias en nuestros hospitales. Me acuerdo especialmente de Ágatha. Era una chica de 20 años, muy feliz a pesar de ser huérfana, tener parálisis cerebral y retraso mental.