¿Hacia un estado de excepción permanente?

El filósofo francés Pierre Manent reflexiona desde Le Figaro sobre el papel del Estado en la actual pandemia:
«En nombre de la emergencia sanitaria, se ha instituido de hecho un estado de excepción. En virtud de este estado, se ha tomado la medida más primitiva y brutal: el confinamiento general bajo vigilancia policial. La rapidez, la exhaustividad e incluso la alegría con que se puso en marcha el aparato represivo contrasta con la lentitud, la falta de preparación y la indecisión de la política sanitaria, ya sea en lo que respecta a las mascarillas, a las pruebas o a los posibles tratamientos
Nadie discute que la pandemia es una emergencia y que, con la urgencia de la situación, se necesitan algunas medidas inusuales. Pero la fragilidad de la salud humana constituye una especie de emergencia permanente que puede proporcionar al Estado una justificación permanente para un estado de excepción permanente… Dicho esto, hace mucho tiempo que nos hemos puesto en manos del Estado, dándole la soberanía sobre nuestras vidas».