Los obispos andaluces reactivan la beatificación de Isabel la Católica

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Los días 22 y 23 de mayo se celebró en Córdoba la CXL Asamblea de obispos del sur de España, integrada por los obispos de las diócesis de Sevilla, Granada, Almería, Asidonia-Jerez, Cádiz y Ceuta, Córdoba, Huelva, Málaga y Jaén, y a la que también asistieron el obispo emérito de Cádiz y Ceuta, y el administrador diocesano de Guadix.
Durante el encuentro, el arzobispo de Granada, don Francisco Javier Martínez, comunicó a los asistentes que los obispos de la provincia eclesiástica de Granada han aprobado, por unanimidad, adherirse como parte actora a la causa de beatificación de la reina Isabel la Católica, solicitando la adhesión a la misma causa a los obispos de la provincia eclesiástica de Sevilla, presentes en la asamblea, que accedieron a ello.
La causa de beatificación de la reina Isabel I de Castilla se inició en 1958 en la archidiócesis de Valladolid, movida por el sentimiento popular intensificado a raíz de los ecos, peticiones y documentos del quinto centenario del nacimiento de la Reina (1951) y, tras la respuesta afirmativa sobre la viabilidad de dicha causa del entonces cardenal Prefecto de la Congregación de Ritos y ex Nuncio en España, Gaetano Cicognani.
Abierta la causa, una comisión histórica realizó una extensa investigación a lo largo de doce años, recopilando cuatro volúmenes de escritos de la Reina, veinte sobre su vida y virtudes y tres sobre su fama de santidad. Los investigadores concluyeron con el siguiente dictamen: «No se encuentra un solo acto, público o privado de la reina Isabel que no esté inspirado en criterios cristianos y evangélicos».
En 1970 la Congregación para las Causas de los Santos, competente en las mismas desde su creación en 1969, autoriza mediante un rescripto al arzobispo de Valladolid a abrir el proceso ordinario diocesano, proceso que concluiría en 1972 tras haber celebrado el Tribunal ochenta sesiones.
Trasladada la causa a Roma ese mismo año, se abre el proceso apostólico y el 30 de marzo de 1974 la Reina es declarada «Sierva de Dios».
Prosiguen los trabajos en Roma hasta que en 1990 se presenta y aprueba la «positio histórica» por «auténtica, completa y apta para juzgar sobre las virtudes y fama de santidad», y es elogiada unánimemente por los consultores de la Sección Histórica de la Congregación para las Causas de los Santos.
Desde entonces, debido a determinadas circunstancias (no se conocen cuáles) que aconsejan profundizar algunos aspectos del problema, aún no ha tenido lugar el decisivo dictamen de la comisión teológica, que ha sido pospuesto «para un mayor estudio y reflexión». La iniciativa de los obispos andaluces podría acelerar los últimos trabajos pendientes.