En el centenario de Vallet de Goytisolo

Email this to someonePrint this pageShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

La revista Verbo se hace eco de las actividades relacionadas con el centenario del nacimiento de Juan Vallet de Goytisolo, el gran jurista qcentenario del nacimiento de Juan Vallet de Goytisoloue mantuvo vínculos de amistad y comunión de ideales con Schola Cordis Iesu y quienes hacemos Cristiandad. Tal y como señala la nota firmada por Miguel Ayuso y aparecida en ABC, su «encuentro con Eugenio Vegas Latapié, diez años mayor que él, personalidad magnética y apóstol constante de la causa de la monarquía tradicional, a la que había consagrado su vida, abrió a Vallet en su madurez el mundo de la justicia general y su pauta, el bien común. De la política, si se quiere, en puridad (en los términos de una conocida frase de Pío XI) la caridad política. De esa amistad de empresa surgieron la Ciudad Católica y la revista Verbo, en 1961, a las que Vallet prodigó toda suerte de cuidados: no dudó, al igual que Vegas, en aprontar tiempo y recursos, así como en sacrificar a las mismas cuando hizo falta su enorme prestigio profesional. Con más de medio siglo a sus espaldas en la promoción de la doctrina social y política de la Iglesia, siempre con docilidad a su magisterio perenne, Verbo y la Ciudad Católica son, en este sentido, una de las principales obras del pensamiento tradicional español».
Precisamente la Reunión de Amigos de la Ciudad Católica del pasado año 2017 homenajeó a Juan Vallet de Goytisolo. En el repaso que hace Verbo a la misma podemos leer lo siguiente:
«El profesor Barraycoa, por su parte, representa en este homenaje a la Escuela tomista de Barcelona y, más aún, a la revista Cristiandad y su Schola Cordis Iesu. En efecto, se dieron desde el inicio particulares convergencias entre la Ciudad Católica y el grupo principalmente catalán, aunque no sólo, inspirado por el padre Ramón Orlandis, de la Compañía de Jesús, y seguido principalmente por el catedrático Francisco Canals y sus discípulos José María Petit y José María Alsina. El Reino del Sagrado Corazón predicado incansablemente por nuestros amigos se encontraba con el Para que Él reine, motor de la Ciudad Católica. Y en todas las reuniones de amigos de la Ciudad Católica, así como en las grandes ocasiones de Verbo, no dejaron de estar presentes los amigos de Barcelona». Quieran esta amistad y comunión seguir muy vivas en unos tiempos en que aquellos ideales compartidos son tanto o más necesarios que en los inicios de las obras citadas.