Ayúdales a volver (II)

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Jóvenes y adolescentes cristianos de Nínive, Irak: el futuro de la Iglesia que quiere volver a sus raíces

Entre los más de ciento veinte mil cristianos que tuvieron que huir del Daesh en la Llanura de Nínive, Irak, cuando este grupo yihadista comenzó su escalada de violencia en 2014, hay numerosos niños, adolescentes y jóvenes. Las familias cristianas de Irak son muy numerosas, a menudo el núcleo familiar lo componen el matrimonio y tres, cuatro, o más hijos.
Aunque algunas familias tuvieron que abandonar Irak con impotencia ante la falta de posibilidades en el país que les vio nacer, otras muchas han permanecido en su tierra con el anhelo de construir un futuro mejor cuando el Daesh fuese derrotado. El tiempo ha llegado y muchos de estos niños, jóvenes y adolescentes ven con esperanza que de nuevo hay un lugar para ellos en Irak. Ellos son el futuro de la Iglesia en un país que necesita de la presencia cristiana milenaria.
«Me alegra volver pronto»

Mi marido Nashwan ha estado trabajando en Qaraqosh durante cuatro días», nos cuenta Sindis Marzena. Nashwan Esif dirige una tienda de material de construcción en Qaraqosh y está haciendo un gran negocio ahora que la ciudad está siendo reconstruida.
La familia vive en Telleskuf temporalmente y quiere regresar a Qaraqosh tan pronto como las escuelas vuelvan a comenzar allí. Ruwida, de quince años, Rame, de trece años, y Revan, de siete años, son sus tres hijas y quieren que continúen sus estudios en la ciudad natal del matrimonio. «Estoy en el noveno grado», dice Ruwida. «Después de la Secundaria quiero estudiar música. Ya recibo clases de música en Telleskuf, el padre Bentham nos las da tres veces por semana».
«Me alegra poder regresar a Qaraqosh pronto», dice Ruwida, sonriendo con entusiasmo. «Vamos a vivir con mi tío, porque nuestra propia casa fue quemada y aún no ha sido rehabilitada. Tengo muy buenos recuerdos de nuestra vida en Qaraqosh. Todo era tan hermoso: nuestra casa, la calle y la iglesia. Nuestra hermana más pequeña Revan nunca ha vivido en Qaraqosh, porque ella ya no nació allí. Yo realmente quiero volver a casa».

«Dios está con nosotros»

Rahma Jacob es una joven universitaria que aún vive desplazada en el Kurdistán iraquí con su familia. Ella también es de Qaraqosh y recuerda que antes de la llegada de Daesh «todo era muy bonito. Vivíamos cómodamente. En la ciudad éramos todos cristianos. Íbamos a la iglesia para encontrarnos con otras personas. A veces lloramos cuando recordamos lo que era nuestra vida. No pensábamos que pasaríamos tanto tiempo viviendo aquí. Dios nos protegió del Daesh.»
Pero la joven no ha dejado de poner su confianza en Dios «Cuando tengo una dificultad lo primero que hago es orar. Estar con Dios. Nuestra fe es nuestro apoyo, lo que nos ayuda a continuar viviendo.»

Los jóvenes ayudan en la reconstrucción

Ethie Markus es de Teleskuf. «Nuestro pueblo fue destruido por Daesh. Después de tres años hemos vuelto y queremos que la vida regrese a nuestro pueblo.» Asegura que su apuesta por el regreso es algo que hace frente directamente contra el Estado Islámico «porque ellos no nos quieren aquí, pero nosotros amamos la vida, y queremos que nuestro pueblo tenga vida. Sólo recibimos ayuda de Ayuda a la Iglesia Necesitada para reconstruir nuestras casas.»
Ethie es uno de los muchos jóvenes que se suman a reconstruir sus pueblos, incluso con sus propias manos. «Todos los trabajos de reconstrucción los estamos haciendo nosotros mismos. En dos o tres meses, más de quinientas familias volvieron a nuestro pueblo. Vamos a seguir trabajando para que más familias puedan regresar. Somos hijos de esta tierra y tenemos fe en que Dios nos va a dar paciencia para poder reconstruir el pueblo entero.»
Desde 2014 y hasta septiembre de 2017, ACN ha destinado más de 34,5 millones de euros a proyectos en Irak: 7 millones de ellos se destinaron a gastos de alojamiento y 11 millones a víveres y otras necesidades básicas de los desplazados en Erbil, así como 1,8 millones de euros a la reconstrucción de casas e iglesias en la Llanura de Nínive. Con ayuda de benefactores, la fundación pontificia ya ha logrado rehabilitar casi doscientas casas, y se ha comprometido a renovar otras 404 en Qaraqosh y otras 150 casas en Bartella.
Los desafíos a los que se enfrentan los cristianos de la llanura de Nínive son enormes: más de 23.000 cristianos han regresado y están a la espera de poder reconstruir sus hogares y con ellos sus vidas. 13.000 viviendas están registradas en el plan de reconstrucción. Los cristianos regresan a sus ciudades para, como dice Noor Sabah Dana, “limpiar sus casas y volverlas a hacer habitables”. Noor es un joven arquitecto y se dedica a evaluar los daños, casa por casa.
Ayuda a la Iglesia Necesitada ha estado con los cristianos de Irak. En la huida, en su situación como desplazados y ahora, cuando están dispuestos a regresar y reconstruir sus hogares. Así lo cuenta Habib, estudiante universitario de Karamlesh: «Todos hablamos el mismo idioma y por eso queremos volver a nuestras ciudades de la llanura de Nínive, como si tuviéramos un solo corazón. Queremos vivir unidos y trabajar como si sólo tuviéramos un cuerpo. Damos las gracias al Señor y a Ayuda a la Iglesia Necesitada».