Quinto simposio tomista en Barcelona

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Es siempre fructífero para todo cristiano, y muy especialmente para aquellos más ligados a tareas filosóficas o teológicas, profundizar en el pensamiento de santo Tomás de Aquino. Porque sus principios capitales –reiteradamente recomendados por el magisterio de la Iglesia–, en cuanto principios verdaderos, permiten entablar, de forma eminente, un diálogo enriquecedor tanto con aquellos que lo han precedido como con los que, después de él, han analizado aquellas cuestiones perennemente vigentes en la vida del hombre.
Desde esta perspectiva vienen celebrándose anualmente desde 2013 en Barcelona simposios de estudios tomísticos con la intención de difundir la verdad, bondad y belleza que emana de estos principios perennemente válidos y que nos permiten afrontar los diferentes retos planteados por la sociedad moderna. Estos encuentros académicos, enraizados en la «Escuela tomista de Barcelona» y fruto del magisterio de Francisco Canals, han tratado hasta ahora sobre «Ser y persona» (2013), «Ser y conocer» (2014), «Ser y amar» (2015) y «Ser y naturaleza» (2016).
Y este año tuvo lugar, los pasados 10, 11 y 12 de noviembre, el quinto simposio –organizado por el Instituto santo Tomás (Fundación Balmesiana), en colaboración con la sección barcelonesa de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino-España (SITA-E) y el grupo de investigación «Persona y vida personal» (PROSOPON) de la Universitat Abat Oliba CEU– en el que ponentes de diversas universidades expusieron el fruto de su estudio hecho a la luz de las enseñanzas del Doctor Communis Ecclesiae, santo Tomás de Aquino, y tomando como punto de partida la esencia metafísica de Dios expresada en las palabras dichas a Moisés por Yahvé, referidas en Éxodo 3, 14: «Yo soy Quien soy».
En este caso los asistentes al simposio fueron invitados a reflexionar, teniendo muy presente la situación del mundo presente, sobre la existencia de Dios, sus atributos y sus operaciones así como el conocimiento que el hombre tiene de Dios y la relación entre la creatura y Dios, en un ambiente muy fraterno. Es digno de notarse que en pleno siglo xxi sigan reuniéndose tomistas de diferentes puntos de la geografía española e internacional para repensar estas cuestiones, en contacto con las problemáticas y controversias actuales, a la luz de aquellos principios irrenunciables de la sana razón tan admirablemente sintetizados por santo Tomás de Aquino, testimonio de la profundidad de su pensamiento, fuente inagotable, no sólo para la especulación filosófica, sino también para la misma vida cristiana.