La creación del hombre en el islam y en el cristianismo

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Contrariamente a la opinión buenista de que musulmanes y cristianos, en el fondo, creemos en lo mismo (o en algo más o menos parecido), lo cierto es que las diferencias entre las dos religiones son profundas, fundamentales… y cargadas de consecuencias. Una musulmana conversa a la fe cristiana, Derya Little, explica una de estas diferencias en Crisis Magazine:
«Creo que la diferencia más crucial entre el cristianismo y el islam es cómo ve cada sistema a la persona humana…
¿Por qué la idea de la encarnación provoca emociones tan fuertes entre los musulmanes? Hay muchas razones para esta indignación, pero uno necesita primero entender cómo fue creado el hombre en el principio y cuál es la posición de Alá respecto a esta creación imperfecta suya.
En el Génesis, la Escritura nos dice que Dios creó al hombre y a la mujer a su propia imagen. Antes de que el pecado rompiera su conexión, Dios y el hombre estaban en perfecta unión, porque el hombre fue una creación de amor como resultado de la perfección trina:
“La imagen divina está presente en todo hombre. Resplandece en la comunión de las personas a semejanza de la unidad de las personas divinas entre sí” (CIC, 1702).
Esta sola imagen ya prepara el camino para que Dios se rebaje para hacerse hombre y así traer la salvación. La creación del hombre es ante todo un acto de amor, un reflejo del perfecto amor divino entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La historia de la creación del hombre y la relación entre Alá y el hombre no pueden ser más diferentes en el islam. Para empezar, no podemos hablar del amor como la causa del origen del hombre. Sin la Trinidad, no hay nada que Alá pueda expresar, porque no conoce el amor, ni tampoco es amor. El pensamiento islámico carece de una visión consistente de por qué el hombre fue creado; sin embargo, estos versículos en el Corán revelan que no fue como resultado de una relación o de un acto de amor que Adán y Eva llegaron a ser:
“Hemos creado al hombre de una gota de esperma, para probarlo” (76: 2).
“No he creado a los genios y a los hombres excepto para que me adoren” (51:56).
La idea de que Alá el todopoderoso pudiera desear tener una relación con nosotros es ridícula sin la existencia de una relación previa entre las tres Personas de la Trinidad. Por lo tanto, incluso antes de que Adán fuera creado, su lugar ya estaba establecido. No sería más que un esclavo que temiera a su amo…
El Corán establece un abismo infranqueable entre Alá y el hombre; un abismo, de hecho, que no puede ser franqueado ni siquiera por un creador omnipotente. No porque Alá no sea capaz, sino porque es impensable que el creador del universo se pudiera rebajar a otorgar su propia imagen a los hombres, y mucho menos a convertirse en una de esas creaciones totalmente inferiores».