La Cataluña traicionada

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También al hilo del zarpazo terrorista, el catedrático de Historia Medieval Rafael Sánchez Saus reflexiona en el Diario de Sevilla acerca del simbolismo que encierra que los terroristas salieran de Ripoll:
«Ripoll debe su potencia histórica a su célebre monasterio benedictino, fundado nada menos que en el siglo ix, y elevado a una de las cumbres culturales de la Cristiandad gracias a la personalidad del más sobresaliente de sus abades, Oliba, pacificador y verdadero padre espiritual de la Cataluña que, en las primeras décadas del siglo xi, hace exactamente mil años, y en lucha contra los moros, comenzaba a organizarse como comunidad política en torno a los condes de Barcelona, de los que Oliba fue principal consejero. Ripoll fue, por tanto, cuna y corazón de la Cataluña naciente, pero Oliba no la encerró en sí misma, sino que la abrió y relacionó todo lo que en aquel tiempo era posible con el resto de España y con Europa.
Es necesario recordar esto para así valorar lo que supone en el plano simbólico que la célula yihadista responsable del atentado de las Ramblas estuviera constituida por marroquíes asentados precisamente en Ripoll, alguno de ellos con claras simpatías secesionistas. Del Ripoll cristiano del abad Oliba se ha pasado al Ripoll nacionalista, multicultural y solar de fanáticos asesinos. Una advertencia demoledora sobre el fruto resultante de la proximidad que se ha propiciado entre el islamismo y la hispanofobia que lleva décadas manipulando la historia de Cataluña para inocular el odio a España y convencer a sus gentes de que su destino está fuera de la patria común. Que la más bella y profunda raíz de Cataluña haya alumbrado, justamente ahora, estas flores hediondas es una señal, una traición, que habrá hecho estremecerse en sus tumbas al abad Oliba y a los buenos condes catalanes que allí reposan».