El hogar de la divina Misericordia, santuario de Cracovia-Lagiewniki

Email this to someonePrint this pageShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Polonia es un país situado en la Europa central, es rico en belleza y además en santos que han llenado de luz a la Iglesia. Es por eso, que al ser una tierra muy devota tiene gran cantidad de santuarios sobre todo dedicados a la Virgen tales como la Virgen Negra de Częstochowa o el santuario de Kalwaria Zebrzydowska. Sin embargo, entre todos estos santuarios tan visitados comienza a destacar uno de más reciente construcción, el santuario de la Divina Misericordia de Lagiewniki en Cracovia. Éste es el centro de propagación por excelencia de la Misericordia Divina que recibió santa Faustina Kowalska de los propios labios del Señor.
Sin duda, últimamente se ha convertido en uno de los santuarios que más atrae los corazones, no sólo del pueblo polaco sino de incontables fieles que desean rezar ante la tumba de esta gran santa y venerar el cuadro que Jesús pidió a santa Faustina que fuera pintado.
Dios misericordioso se encuentra en todas partes, se le puede rezar en todos los lugares. Sin embargo, ¿cómo es que cada año acuden a este santuario tantísimos peregrinos de todas partes del mundo? Con palabras del papa san Juan Pablo II: «Aunque cada tiempo y todo el mundo pueden considerarse su templo (templo de Dios), existen tiempos y lugares que Dios elige para que en ellos los hombres experimenten de modo especial su presencia y su gracia. Y la gente, impulsada por el sentido de la fe, acude a estos lugares, segura de ponerse verdaderamente delante de Dios, presente en ellos. Con este mismo espíritu de fe he venido a Lagiewniki, para dedicar este nuevo templo, convencido de que es un lugar especial elegido por Dios para derramar la gracia de su misericordia.»
La singularidad de este templo se fundamenta en la imagen de la Divina Misericordia y las reliquias del cuerpo de santa Faustina. Antiguamente, el convento de Lagiewniki era una de las casas de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, construido a mediados del siglo xix. Aquí las hermanas rezaban, trabajaban y adoraban a Dios día tras día. La Congregación atendía a niñas y a mujeres en dificultades y tenían para ellas en este convento talleres de bordado, textiles y de encuadernación; había una lavandería, un jardín y una granja con un molino. Pero cuando santa Faustina se unió a la congregación, este convento se convirtió en un lugar especial por las obras que el Señor se dignó realizar. Sor Faustina pasó aquí su postulantado y noviciado, también hizo sus primeros votos y la profesión perpetua y vivió los últimos cinco años de vida. Este convento fue testigo de las revelaciones sobre la Divina Misericordia para el mundo de hoy. Jesús escogió a esta monja y a este lugar para mostrar de manera especial su presencia y su misericordia no solamente a Cracovia sino a todos los lugares del mundo.
Los edificios de las últimas dos décadas son la parte más nueva del santuario de la Divina Misericordia. Witold Cęckiewicz, arquitecto de la misma Cracovia, es autor del proyecto principal. La basílica se levantó entre 1999 y 2002. Es una construcción de dos niveles cuya forma elipsoide se asemeja a un buque. Tiene capacidad para cinco mil personas. La idea del proyecto del templo se hace eco de los rayos que se desprenden del corazón de Jesús Misericordioso, cuya imagen se encuentra en el centro del presbiterio. A este santuario se acercan gran cantidad de personas que se han quedado cautivadas por el Diario de la Santa, otras vienen porque les ha conmovido el testimonio de alguien que ha recibido una gracia especial en este lugar, otros movidos por la esperanza en la intervención milagrosa de Dios en sus vidas. Hay muchas razones pero detrás de cada una de ellas está Jesús misericordioso atrayéndolas.
Esta imagen que ha tenido una difusión espectacular por el mundo entero; qué país hay que teniendo una mínima presencia católica no tenga colgada en alguna capilla, iglesia o casa particular la imagen de Jesús de pie, con la mano derecha bendiciendo y con la mano izquierda en su costado de donde brotan dos rayos.

Fue el mismo Señor el que insistía una y otra vez a la Santa que mandase pintar esta imagen prometiéndole que un gran número de almas se salvarían por este medio (Diario 1299) y que si descuidaba la imagen y la fiesta que el Señor pedía que respondería por muchas almas en el momento del juicio (Diario 154). Además la imagen está unida a incontables gracias, pues Jesús dijo: «Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria» (Diario 48). Y puesto que se cumplen sus promesas, se obran milagros por todo el mundo.
Al entrar en el santuario, todo empieza al encontrarse con los ojos de Jesús Misericordioso, su mirada en este cuadro es especial. Jesús mismo le dijo a santa Faustina «Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada en la cruz» y el papa Francisco añade a los jóvenes en la JMJ de Cracovia: «No tengan miedo de contemplar sus ojos llenos de amor infinito hacia ustedes y déjense tocar por su mirada misericordiosa, dispuesta a perdonar cada uno de sus pecados». Además, Jesús se encuentra en una postura de bendición. La mano derecha está en alto con la cicatriz de los clavos visible. Condenado a muerte por los hombres, alza su mano no para amenazarnos sino para bendecirnos y hacer derramar sus gracias. Se trata de la misma actitud que Jesús enseñó también a la Santa: «Después de sufrir un disgusto, piensa qué cosa buena podrías hacer para la persona que te ha hecho sufrir» (Diario, 1760). Su mano izquierda sobre el Corazón traspasado indica que no quiere castigar a la humanidad doliente sino sanarla y abrazarla a su Corazón misericordioso. El rayo pálido simboliza el agua que justifica a las almas y el rojo, la sangre que es la vida de las almas. Los pies heridos por los clavos no dejan de buscar a las almas; Él es el primero en acercarse a nosotros como el padre misericordiosos de la parábola bíblica. Y finalmente, la firma «Jesús, en ti confío» fue indicada claramente a santa Faustina por parte del Señor y son las palabras que abren el corazón del hombre a la Divina Misericordia.
Santa Faustina tuvo que sufrir grandes contradicciones y burlas para poder llevar a cabo la obra de Dios; sus hermanas de congregación no lo veían con buenos ojos y tuvo que padecer muchas críticas y juicios por conseguir pintar la imagen. De la imagen existen varias versiones. Pero la más famosa de ellas, la que está en el santuario a la derecha del presbiterio, es la del pintor Adolf Hyła. El padre Sopoćko, su director espiritual, fue quien le ayudó a encontrar quien le pintara la imagen «Más llevado por la curiosidad de saber cómo sería la imagen que por la fe en la autenticidad de las visiones de Sor Faustina, me propuse proceder para hacer pintar la imagen de Jesús Misericordioso» confesaba el mismo. Al verla acabada santa Faustina se llevó una decepción y le decía al Señor: «¿Quién te pintará tan bello como tú eres?» Como respuesta oyó estas palabras: «no en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en mi gracia» (Diario 313).
Finalmente la propia santa canta así a la imagen de la misericordia divina que se aloja en el santuario:

Oh, Amor eterno, mandas pintar tu santa Imagen
Y nos revelas la fuente inconcebible de la misericordia,
bendices a quien se acerca a tus rayos,
Y el alma negra se convierte en nieve.

Oh, dulce Jesús, aquí has establecido el trono de
tu misericordia
Para dar alegría y ayudar al pecador; de tu Corazón abierto,
como de un manantial puro,fluye el consuelo para el alma y el corazón contrito.

Que el honor y la gloria de esta imagen
no dejen de fluir de las almas de los hombres
Que cada corazón glorifique la Divina Misericordia.
Ahora y por los siglos de los siglos y en cada hora.Amén