Próxima canonización de José Luís Sánchez del Río

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El pasado 21 de enero el Papa Francisco autorizaba la promulgación de diferentes decretos, entre los que figuraba la declaración de martirio del siervo de Dios Jenaro Fueyo Castañón, sacerdote diocesano, y tres compañeros laicos asesinados por odio a la fe en 1936, así como la aprobación del milagro que abre las puertas a la canonización del mártir mexicano José Luís Sánchez del Río (1913-1928), niño cristero torturado y asesinado durante la persecución religiosa de Plutarco Elías Calles mientras rezaba y gritaba ¡vivas! a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe.
El milagro atribuido a la intercesión de «Joselito», beatificado en 2005, tuvo lugar en el estado mexicano de Aguascalientes. Con poco más de un mes de vida, Ximena Guadalupe Magallón Gálvez fue ingresada en el hospital Santa María de Sahuayo (Michoacán) por problemas respiratorios en octubre de 2008. Tras diversos reconocimientos, los médicos le diagnosticaron meningitis. Trasladada a Aguascalientes, le hicieron una broncoscopia y descubrieron que Ximena tenía el pulmón derecho lleno de líquido. Sin embargo, los tratamientos a que fue sometida no lograban mejorar su salud y ante la gravedad de la situación sus padres decidieron bautizarla.
Tras someterse a una delicada operación pulmonar, el análisis del tejido pulmonar mostró la presencia de tuberculosis. El bebé fue sometido de nuevo a terapia intensiva pero sin resultado positivo alguno. La situación continuó empeorando hasta que Ximena quedó en estado vegetativo, dándole los doctores un máximo de 72 horas de vida ya que su cerebro estaba prácticamente muerto. «Fuimos a misa todos los días -relata su madre- para pedirle a Dios y a Joselito que intercediera por mi bebe, que me hicieran el milagro. Antes de desconectarla, pedí que me dejaran estar con ella; la abrace y la desconectaron. En ese momento puse a mi bebé en manos de Dios y la intercesión de Joselito y entonces abrió sus ojos y me sonrió; miró a los doctores y empezó a reírse con ellos».
Los médicos «no podían explicar lo que había pasado». Le hicieron una tomografía y un encefalograma, descubriendo con sorpresa que su cerebro estaba prácticamente recuperado. Al día siguiente volvieron a examinarla y ya estaba totalmente sana, no quedando a día de hoy secuela alguna del infarto cerebral que sufrió.