Razón del número

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Ha sido motivo de un gran gozo para los redactores de nuestra revista la canonización de los padres de santa Teresa del Niño Jesús. Como conocen nuestros lectores, sus enseñanzas espirituales –el camino de la infancia espiritual y la confianza en el Amor misericordioso del Corazón de Jesús– forman parte intrínseca de la identidad de la revista, que ha querido ser fiel al magisterio espiritual recibido del padre Orlandis.
La actual canonización de sus padres pone de manifiesto en primer lugar la vocación de santidad en la vida matrimonial. Cualquiera que se acerque a su biografía, especialmente a través de las cartas de Celia, podrá admirar la belleza de una familia santa. Un matrimonio que supo gozar de un amor esponsal lleno de ternura y delicadeza, manifestado de forma ordinaria en los detalles más diversos de la vida cotidiana. Recibieron a cada uno de sus nueve hijos como un gran regalo, que Dios les había dado para que descubriesen a través del amor de sus padres el gran amor de Dios. Una familia que santa Teresita describe «como una tierra santa e impregnada de perfume virginal».
Ahora, en un mundo en el que parece que ha desaparecido de la vida social y cultural el modelo familiar que ha salido de las manos de Dios, la Iglesia quiere con esta canonización, realizada en una ocasión tan significativa como es la celebración del Sínodo de los Obispos sobre la familia, mostrar con el ejemplo de estas vidas el atractivo y la belleza de la familia, el camino que Dios ha escogido para transmitir a los hombres su amor misericordioso.
También será motivo esta providencial canonización para penetrar más profundamente en la espiritualidad de santa Teresita. La vida y la forma de ser del padre habían quedado muy bien reflejados en los escritos de la hija, las referencias a su rey, al «rey de Francia y de Navarra» por parte de su «reinecita» son muy numerosas, cariñosamente le consideraba como el santo más grande que había conocido. Su temple contemplativo, su fervor y su fidelidad a la voluntad de Dios, son rasgos bien conocidos a través del testimonio de su hija. La canonización conjunta de los esposos podrá ser la ocasión para un mayor conocimiento de la madre, cuya vida ha quedado muy bien reflejada en las numerosas cartas que escribió. Su confianza en Dios, su audacia espiritual, su amor entrañable a toda la familia, su espíritu de lucha son, entre otras, características que también las podemos encontrar en la vida de santa Teresita. La vida cotidiana de esta santa familia fue la escuela donde santa Tersita aprendió aquella doctrina que con sus escritos enseñaría a toda la Igleisa. Al proclamarla doctora de la Iglesia san Juan Pablo II nos invitaba a redescubrir el amor misericordioso de Dios, del que tan necesitado se encuentra nuestro mundo. La canonización de éstos santos esposos es una llamada a vivir este Año Jubilar de la Misericordia, que se inicia próximamente, también en el seno de nuestras familias.