Comienza el Sínodo general de los obispos sobre la familia

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Como antesala al inicio del Sínodo general de los obispos, el sábado 4 de octubre el papa Francisco presidió una vigilia de oración en la plaza de San Pedro ante miles de fieles en la que invitó a orar por el buen fruto de los trabajos del Sínodo, recordando que para entender hoy a la familia debemos entrar en el misterio de la Familia de Nazaret, en su vida escondida, cotidiana y ordinaria, como es la vida de la mayor parte de nuestras familias, con sus penas y sus sencillas alegrías.
Este ambiente de oración tendrá continuidad a la largo de las tres semanas que durará el Sínodo con el rezo del rosario y la celebración diaria de la Santa Misa. Además, con ocasión de la canonización, el día 18, de Louis Martin y Zélie Guérin, padres de santa Teresa de Lisieux, los reliquias de la patrona del Apostolado de la Oración y de sus padres serán expuestas para su veneración en la capilla de Nuestra Señora Salus Populi Romani, devoción mariana a la que el papa Francisco ha encomendado los frutos de los trabajos sinodales y las familias de todo el mundo.
El lunes 5 de octubre se reunió la primera congregación general de la XIV asamblea de los obispos, dedicada al tema de «La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo», en la que el Santo Padre saludó a los participantes y les animó a revestirse de coraje apostólico, de humildad evangélica y de oración confiada: «el coraje apostólico que no se deja asustar frente a las seducciones del mundo que tienden a apagar en los corazones de los hombres la luz de la verdad sustituyéndola con pequeñas y temporáneas luces y de frente al endurecimiento de algunos corazones que, no obstante, las buenas intenciones, alejan a las personas de Dios. (…) La humildad evangélica que sabe vaciarse de las propias convicciones y prejuicios para escuchar a los hermanos obispos y llenarse de Dios. (…) La oración confiada es la acción del corazón cuando se abre a Dios, cuando se silencia todos nuestros estados de ánimo para escuchar la suave voz de Dios que habla en el silencio».
A continuación, el cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, explicó cuáles eran las modalidades de esta Asamblea Ordinaria, desde el tiempo a disposición para la intervención de los Padres en el aula, hasta el mayor espacio concedido a los círculos menores donde el debate será más intenso, al igual que la importancia concedida a las intervenciones de los cónyuges y las relaciones de los participantes en el Sínodo con los medios de comunicación. En su disertación, el cardenal Baldisseri recordó también que «el Sínodo de los obispos actúa cum Petro et sub Petro, cabeza y custodio de la única grey de Cristo» y acabó invitando a orar por la asamblea sinodal, encomendándonos a María, Madre de la Iglesia y Reina de la Familia.