Crece la emigración de judíos europeos a Israel

Email this to someonePrint this pageShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

El único país del mundo que organiza, promueve e incluso financia la inmigración es Israel. Ésta ha sido una constante ya desde los primeros intentos sionistas de establecerse en Tierra Santa, y el Estado de Israel ha seguido siempre esta política. Los recientes atentados en París y Copenhague, que han tenido como blancos, entre otros, a judíos, han provocado las polémicas declaraciones del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, invitando a los judíos a emigrar hacia Israel con las siguientes palabras: «A todos los judíos de Francia, a todos los judíos de Europa, os digo: Israel no es solamente el lugar hacia el cual os podéis dirigir cuando rezáis, el Estado de Israel es vuestro hogar».

De hecho, la comunidad judía francesa, actualmente la tercera en el mundo (después del propio Israel y Estados Unidos), es ya la primera por número de miembros que parten a Israel: de los 24.000 judíos que emigraron en 2013, 3.280 eran franceses, el doble que en 2012 y tres veces más que en años precedentes. Los últimos datos de 2014 son aún más espectaculares, con siete mil judíos franceses que ha decidido hacer su aliyá (emigración a Israel), algo más de la cuarta parte del total de 26.500, la cifra más alta de la última década. Y esto antes de los atentados de principios de enero en París que conmocionaron a todo el mundo pero, por razones obvias, de modo especial a los judíos franceses.

La situación, no precisamente fácil, que se vive en Oriente Próximo no parece desanimar a numerosos judíos europeos, que han sido por primera vez en la historia el contingente más numeroso. Entre los motivos, afirman muchos de quienes han hecho su aliyá, están los atentados antisemitas, pero también la sensación de que Europa no tiene futuro, mientras que Israel, a pesar de su difícil entorno, sigue luchando por salir adelante. A la luz de un sencillo dato demográfico, quizás no anden muy errados: Israel es el único país del mundo occidental con una tasa de fertilidad por encima del nivel de reemplazo: 3,05 hijos por mujer.