San José Mañanet, un santo al servicio de la familia de hoy

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San José Mañanet es un santo que, siempre al servicio de la voluntad de Dios, dedicó su labor pastoral al servicio de las familias, fomentando por una parte la educación cristiana de niños y jóvenes; y por la otra, promoviendo el culto a la Sagrada Familia.
Este santo, nacido en la pequeña población de Tremp el 7 de enero del año 1833, fue bautizado el mismo día de su nacimiento siguiendo la costumbre de la población. A los 5 años de edad, su madre –su padre falleció poco antes de cumplir el joven José los 2 años– lo consagró a la Virgen de Valldeflors. Estos dos momentos resultaron claves para José Mañanet, quien iba a entender rápidamente el mensaje de la Sagrada Familia forjado en la casa de Nazaret, y quien más tarde iba a dedicar su vida al servicio del Reino de Dios.
Quienes estuvieron más cerca de él en su juventud fueron quienes le influyeron positivamente y le acercaron a la educación y a la fe. Por una parte, su madre fue quien le acercó a la experiencia religiosa desde pequeño; como viuda tuvo que sacar adelante a sus hijos; toda la familia rezaba ante la imagen de la Inmaculada que tenían en su hogar y cada día acudían a visitar a la Virgen de Valldeflors en la iglesia. En alguna de esas visitas, su madre rezaba así: «María, ahí tenéis a vuestro hijo, a este tierno niño que os ama». Por otra parte, su maestro le ayudó a cursar los estudios secundarios. Y por último, el sacerdote Valentín Lledós le orientó en la vida religiosa, dándole la catequesis de comunión y formándole en el latín; también le facilitó los estudios medios en Barbastro y más adelante en Lleida los de filosofía. Más tarde fue recomendado al señor obispo de la diócesis de Urgell, José Caixal, quien le acogió para cursar la teología, ordenándose sacerdote el 9 de abril de 1859.
Al margen de la misión que él pensaba tener como sacerdote –ocuparse de alguna parroquia de la diócesis–  el obispo quiso que atendiera distintos asuntos de la Iglesia diocesana. En este tiempo de dedicación a la pastoral diocesana, sintió de manera relevante la llamada al servicio de las familias y a la educación e instrucción católica de los niños y jóvenes. Tras seis años de intenso trabajo en calidad de paje y secretario particular, mayordomo de palacio, bibliotecario del seminario, vicesecretario de cámara y secretario de visita pastoral, se sintió llamado a fundar dos congregaciones religiosas. En 1864 –con la aprobación del obispo–  fundó los Hijos de la Sagrada Familia Jesús, María y José, y en 1874 las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret.

La España del siglo xix
Nos encontramos en el año 1833 con las primeras guerras por la sucesión al trono tras la muerte de Fernando VII. Los movimientos revolucionarios que estallaron en 1834 se manifestaron en la quema de conventos. Otros hechos como el Real Decreto de Desamortización de los bienes del clero regular por parte del ministro Mendizábal en 1836 y los decretos de cierre de conventos y monasterios de 1836-1837, afectaron gravemente al sistema de asistencia religiosa y a las actividades de las órdenes y congregaciones.
En 1868 la revolución destronó a la reina Isabel II y provocó el exilio de obispos y sacerdotes que afectó, entre otros al obispo Caixal, protector de Mañanet.
Así, en este clima de rechazo a la Iglesia, surgió el denominado «pas dels sants», referido al numeroso grupo de santos y santas que, en esos momentos de persecución, llevaron a cabo obras admirables que ayudaron a consolidar los valores cristianos. Para el padre Mañanet, la creación de los institutos de religiosos y religiosas es inseparable de la preocupación por la situación de la sociedad española  y de la Iglesia dentro de ella.

Una intensa labor educativa
En sus primeros años como sacerdote al lado del obispo Caixal, pasó largos meses de visita pastoral por los pueblos. Sentarse en el confesionario y atender a gentes tan diversas le hizo reflexionar sobre la necesidad de cristianizar a aquella sociedad, elevando su nivel humano y cultural. Para ello, entendió que lo más urgente era la formación cristiana de familias por medio de la educación de la infancia y juventud. Decía que «la educación e instrucción sólidamente católica de toda la juventud es el medio más apto, más sencillo y práctico para reformar la familia y con ella la sociedad», y también que «el primer objetivo de la educación de la juventud es la cultura del corazón, para la que no basta inspirar aversión a los defectos, sino que es necesario formarla para la sólida virtud».
Queda claro, pues, el efecto renovador que la educación introducía en las familias. Los institutos fundados por el padre Mañanet se dedicaron en gran medida a la enseñanza primaria y secundaria de niños y jóvenes, abriendo escuelas en los lugares donde tenían presencia –actualmente Europa, las dos américas y África–. Aun así, la consolidación de estos institutos no fue cosa fácil, pues tardaron más de treinta años en ser aprobados sus estatutos por el Papa.

Inspirado a promover el culto a la Sagrada Familia
En la homilía de canonización del santo, el entonces papa Juan Pablo II dijo que «El fijó su corazón en la Sagrada Familia. El evangelio de la familia, vivido por Jesús en Nazaret junto a María y José, fue el motor de la caridad pastoral del padre Mañanet e inspiró su pedagogía. Buscó, además, que la Sagrada Familia fuera conocida, venerada e imitada en el seno de las familias. Esta es su herencia y, con sus palabras, en su lengua materna catalana os digo hoy, a vosotros, religiosos y religiosas fundados por él, a los padres y madres de familia, a los alumnos y ex alumnos de sus centros: «Feu un Natzaret de les vostres llars, una Santa Família de les vostres famílies». Que us hi ajudi la intercessió de sant Josep Mañanet!». Estas palabras reflejan el carácter eminentemente apostólico de este sacerdote español.
En relación al matrimonio decía que «una verdadera paz y cordial armonía conyugal es la suma felicidad de los esposos y la edificación de la sociedad». También indicaba que «los padres que procuran con un corazón recto el buen cumplimiento de los divinos preceptos e imitan lo más y mejor posible los ejemplos de la Santa Familia de Nazaret, Jesús, María y José, […] disfrutan paz estable en esta vida».
Fue poco después de la revolución de 1868 cuando Mañanet recibió la inspiración de levantar un templo expiatorio en honor de san José, como jefe de la Sagrada Familia, y comunicó la idea en primer lugar a su prelado el obispo Caixal. Más adelante y tras el esfuerzo de José Mañanet por difundir esta idea, llegó a compartirla con José M. Bocabella, fundador de la Asociación Espiritual de Devotos de san José, y que más tarde se encargaría de patrocinar el proyecto, que finalmente se presentaría como el templo de la Sagrada Familia. Este templo expiatorio estaba destinado a perpetuar las virtudes y ejemplos de la Familia de Nazaret y ser el hogar universal de las familias.
San José Mañanet, que fue llamado a vivir y anunciar con la palabra y el testimonio el evangelio de la familia proclamado desde Nazaret, hizo una extensa labor bibliográfica. Destacan la creación de la revista La Sagrada Familia, que aún hoy no cesa en transmitir toda la verdad, el cariño y el ejemplo de Jesús, María y José; y también otros tantos libros que dedicó a la educación y santificación de las familias. Quizá el más destacado es su obra La Escuela de Nazaret y Casa de la Sagrada Familia (Barcelona 1895), una autobiografía espiritual en la que, a través de unos diálogos del alma – personificada en Desideria – con Jesús, María y José, traza todo un proceso de perfección cristiana y religiosa inspirada en la espiritualidad de la casa y escuela de Nazaret.
Otra de sus obras es Preciosa Joya de Familia (Barcelona 1895), donde trata de los esposos y de sus mutuas relaciones y de la importante tarea de la educación cristiana de los hijos; también incluye una compilación de oraciones y cantos para la vida cristiana familiar.
El 17 de diciembre de 1901 entregó su alma a Dios, en el colegio Jesús, María y José de Barcelona, donde descansan sus restos continuamente acompañados por la oración de sus hijos e hijas y de innumerables jóvenes y niños que han sido atraídos por sus enseñanzas. Fue canonizado el 16 de mayo de 2004 por Juan Pablo II.
La santidad de José Mañanet, como afirmó Juan Pablo II, tiene su origen en la Sagrada Familia. Fue llamado por Dios «para que en su nombre sean bendecidas todas las familias del mundo». Su gran aspiración era que «todas las familias imiten y bendigan a la Sagrada Familia de Nazaret»; y por ello quiso hacer un Nazaret en cada hogar.
Hoy en día vivimos tiempos de dificultad para las familias y precisamente este santo, que se dejó inspirar por el Espíritu Santo, nos enseñó que el camino a seguir pasa por el ejemplo y contemplación de Jesús, María y José. Como dijo el papa Juan Pablo II, «que san José Mañanet bendiga a todas las familias y os ayude a llevar los ejemplos de la Sagrada Familia a vuestros hogares».